martes, 23 de agosto de 2011

El síndrome de la cárcel Stanford y la actuación de la policía ante el 15M

La semana pasada se cumplieron 40 años del Experimento de la Cárcel de Stanford (SPE en inglés), efeméride que coincidió con las violentas cargas policiales contra los manifestantes laicos que protestaban contra el gasto público en la visita del Papa y periodistas que cubrían la noticia.

Al repasar la información sobre el experimento y ver los vídeos de las cargas, los testimonios de los agredidos y retenidos y varias crónicas anteriores muy similares de diferentes actuaciones policiales contra miembros del movimiento 15M, pude ver un patrón de comportamiento común tanto en el SPE como en la policía. Esto es lo que voy a desarrollar y llamar de ahora en adelante como "síndrome de la cárcel de Standford", teniendo siempre en cuenta que, ni soy psiquiatra, ni psicólogo ni existe (al menos hasta donde yo sé) un síndrome o denominación para lo que estoy intentando contar. Si hay algún psicólogo que lea este artículo y quiera comentarlo es bienvenido.

¿Qué fue el Experimento de la Cárcel de Stanford?

En 1971, un grupo de psicólogos de la universidad de Stanford, animados por el famoso experimento de Milgram en el 63 (hablaremos más en detalle en otro artículo), decidieron poner a prueba una vez más la bondad humana. Este es el 2º de los experimentos que mostraron la cara más malvada del hombre, y como curiosidad, todos ellos partían de la misma pregunta: ¿Cómo es posible que personas aparentemente normales pudiesen cometer los actos de tortura y genocidio que se dieron con tanta crueldad y sadismo durante la II Guerra Mundial por la Alemania Nazi? (El tercero fue la Tercera Ola).

El experimento consistió en coger 18 personas totalmente normales y sanas y aleatoriamente dividirlos en 2 grupos: uno de presos y otro de guardias. Pasarían 2 semanas en una prisión simulada y los guardias tenían que garantizar el orden en la prisión. Podéis leer todos los detalles del día a día del experimento en la web oficial.

Para resumir lo que pasó durante el experimento, decir que los guardias desarrollaron patrones de conducta sádicos y represivos con los presos hasta tal punto que el experimento tuvo que suspenderse al 5º día por las condiciones, el estrés y la presión con la que vivían los presos. Como curiosidad, la única persona de todos los que pasaron por el experimento que tuvo las perspectiva suficiente para exigir que finalizase fue la entonces novia (y luego mujer) del principal investigador.

¿Qué es el Síndrome de la cárcel de Stanford?

He llamado así a la emergencia en un grupo de personas de comportamientos deshumanizantes y represivos que en condiciones normales no serían socialmente aceptables, circuscritos a un rol y a una situación concreta en las que se les da control sobre otro grupo de personas y la autoridad superior es permisiva.

¿En qué me baso para crear esta definición? Vayamos punto por punto comparando lo que pasó en la cárcel de Stanford y los testimonios y vídeos que tenemos de las actuaciones policiales.

Emergencia de comportamientos. Llamaremos así a los comportamientos que surgen de manera espontánea en el grupo y que no han sido regulados por unas normas establecidas previamente.

En ninguno de los casos se detallan actuaciones ni protocolos y se deja a los "grupos de guardias" que generen sus propias medidas de control del "grupo de prisioneros":


Comportamientos deshumanizantes y sádicos que en condiciones normales no serían socialmente aceptables. Estos comportamientos tienen como objetivo por un lado la desinvididualización de la persona sobre la que se desea ejercer control y por otro, ejercer un control tanto físico como psicológico. Tenemos distintos ejemplos de este tipo de comportamiento:

Pérdida de identidad: 


División del grupo controlado: 

Tortura y castigo físico como forma de control: 

Violencia física no justificada: 
  • SPE: Los guardias realizaban conteos indiscriminados aún cuando los presos se portaban bien.
  • Policía: Hay numerosas pruebas de violencia non justificada de los policías a personas que huyen, menores o minusválidos: 1, 2, 3, 4...

Violencia verbal y humillación: 


Circuscritos a un rol y a una situación concreta: 
  • SPE: En las Conclusiones del SPE, Christina Maslach, la psicóloga que desencadenó el fin del experimento, relata como en una de sus visitas, estuvo hablando con uno de los guardias (sin saber quien era quien). Le pareció un chico muy amable y simpático. Luego se dio cuenta de que ese guardia era el que llamaban "John Waine", por ser el más violento y sádico con los presos. Esta bipolaridad parece darse también en los policías. 
  • Policía: "Sabían quién era yo. Estuve hablando y riendo con los mismos agentes de la UIP diez minutos antes". "Esta "bipolaridad" por parte de los agentes --"tan pronto vallaba un acceso a Sol como lo abrían, te saludaban muy educadamente algunos y al día se ponían el casco y te golpeaban", ha dicho-- ha sido justificada, según ha señalado esta periodista, que se remite a comunicados del SUP, a la "presión y al estrés" que han estado sometidos los agentes. "

Autoridad superior permisiva: 

Otros puntos en común con el SPE son, entre otros: 

Modificación del entorno a su favor:
  •  SPE: Los guardias utilizaban la luz de la cárcel para desorientar a los presos, despertarlos a mitad de noche y romper sus ritmos de sueño.  
  •  Policía: En el momento de producirse las cargas policiales se realizaron cortes de luz en la calle que la dejaron a oscuras.

Los guardias tienen la impresión de recibir una baja retribución por su trabajo. 

Polis malos... 

...y polis buenos:

Búsqueda del anonimato para ejercer mayor violencia:

Juego del gato y el ratón:

Agresiones precedidas de miedo:
  • SPE: Por lo que cuenta Zimbardo (el investigador principal del SPE), algunas de las agresiones de los guardias estaban precedidas o disparadas por el miedo, en una reacción de "lucha o huye" (fly-fight): "one example of the confrontations that occurred repeatedly during the prison study, this statement found in a guard's diary: "During the inspection ‘the prisoner’ grabbed my throat, and although I was really scared, I lashed out with my stick and hit him in the chin."" (SPE. p.1)
  • Policía: Podemos ver en este vídeo un indicador muy característico de la emoción del miedo: el temblor en la voz y la elevación del tono de voz (más agudo) . Precisamente en el 01:47, justo antes de la agresión. Si fuese una emoción den enfado, el tono de voz se hace más grave y no tiembla.



Los policías no quieren que acabe el experimento:
  • SPE: Los guardias de la cárcel de Stanford no querían terminar el experimento al 5º día, sino que querían continuar aun siendo conscientes de las condiciones en las que vivían los presos (SPE, p.14). 
  • Policía: Por los comentarios y foros en los que algunos policías comentan sus actuaciones, parece que disfrutan de su posición de poder y no les gustaría que acabase.  


Los prisioneros pueden llegar a tener ataques de pánico en un muy corto espacio de tiempo: 

Los prisioneros aprendieron a ser pasivos ante las agresiones y a obedecer de una forma "zombie"

¿Para qué sirve todo esto?

En primer lugar, debe servir para comprender que lo que está ocurriendo, no es la primera vez que sucede. Lo hemos visto tanto en el SPE como en las carceles de Abu Ghraib y muchos otros complejos donde el grupo de guardias no tiene un control sobre sus actuaciones. Quizás la novedad es ver como este comportamiento emerge contra un grupo de personas libres y no en un centro de detención. Esto nos permite reconocer el escenario y cambiarlo para garantizar que se cumplan los derechos de todos.

La pregunta siguiente que nos debemos hacer es: ¿Qué podemos hacer para acabar con esta espiral de violencia y represión en la que se ha entrado? Aquí tenemos varios actores:

Para los propios policías: 
  •  Los "buenos policías" deben superar la presión del grupo y denunciar y evitar estas prácticas que llevan a cabo los policías "John Wayne" más agresivos. 
  • Deben dejar de despersonalizar a los ciudadanos pensando que son "perroflautas", "guarros" o "periolistos" y pensar que son personas que están luchando por algo digno. No son el enemigo. No están allí para enfrentarse a ti, sino que están allí porque cada uno tiene una vida que quiere mejorar de una manera pacífica y democrática. Tienen su trabajo, su familia, su coche, sus novios/as, van de compras y salen a por la noche de copas y muchos de ellos han sido compañeros tuyos de instituto o colegio. No veas "guarros", sino personas iguales a ti, ni mejores ni peores. 
  • La inclusión de "observadores" externos que puedan auditar en todo momento si se han seguido los procedimientos aplicables en cada momento. Estos estaría siempre fuera de la situación y permitirían evaluar la acción policial objetivamente.

Para los legisladores: 
  • Es necesario eliminar el anonimato de las fuerzas de seguridad. El número de identificación debe ser siempre visible y desde distancia, ya sea en el casco, en el uniforme o en el escudo. El policía debe saber que haga lo que haga, puede ser identificado. 
  • Penalización grave a quien no porte la identificación o la facilite cuando un ciudadano u otro compañero lo requiera. Esta identificación debería ser tan importante como la licencia de conducir para poder llevar un coche un coche o la de armas. Sin la identificación visible, no puedes trabajar, y si lo haces,  despedido.
  • Eliminar la permisividad de las acciones contra los ciudadanos. Una investigación interna que no llega a ninguna parte da la sensación de impunidad a los policías y promueve este tipo de comportamientos. 
  • La creación de protocolos de actuación que eviten la necesidad de crear normas emergentes en el grupo y que pongan límites a lo que se puede y no se puede hacer, sin ambigüedades ni posibles interpretaciones, marcando unas lineas rojas que no deben pasarse en ningún momento. 

Para los agredidos: 
  • Denunciar toda actuación que exceda el ejercicio racional de su labor como cuerpos de seguridad y pueda ser considerada ilegal.
  • Grabar, fotografiar e identificar todo acto violento para acabar con la sensación de anonimato e impunidad.
  • No provocar, atacar ni convertir en enemigo a los policías. Son ciudadanos también y no se debe entrar en ese rol. Si los manifestantes se comportan como presos, los policías se comportarán automáticamente como guardias. Hay que salir de ese rol y tratarlos como personas y no como guardias si queremos evitar que se disparen este tipo de comportamientos. 


En resumen: Individualización de los ciudadanos, pérdida de la sensación de anonimato de los policías y de la sensación de impunidad que da la permisividad de las autoridades.

lunes, 22 de agosto de 2011

Los gestos de los orangutanes y la evolución del lenguaje en los humanos

Un artículo publicado en "Animal Cognition" muestra los avances en la comprensión de la forma de comunicación gestual que utilizan los orangutanes. Los investigadores han logrado identificar hasta 40 gestos diferentes con los que estos simios se comunican entre ellos.

Aquí hay que tener varias cosas en cuenta. La primera de ellas es que, aunque es una forma de comunicación, dista mucho del lenguaje que utilizamos nosotros, ya que parece ser que se compone de ordenes ("para", "dame eso") y avisos ("quiero jugar contigo", "toma esto"), es una forma de comunicación en toda regla, ya que permite que dos individuos intercambien información pero no lo consideraría un lenguaje.

En primer lugar, esta forma de comunicación gestual al parecer no tiene una gramática, sino que estaría compuesto por lo que Paul Ekman denomina "emblemas": gestos que en sí mismos tienen un significado.

Por otra parte, parece que esta colección de gestos no es suficiente para contar una historia, lo que permitiría intercambio de información a cerca de un tercer individuo y lo que podríamos considerar "cotilleo", de lo que hablamos antes en el artículo anterior sobre las redes sociales humanas y el cotilleo.

Aquí me gustaría hacer un inciso, ya que el hecho de que los orangutanes no puedan comunicar historias de terceros a través de este sistema de gestos, no quiere decir que los simios no puedan llegar a hacerlo. Como vimos en el artículo sobre la intensionalidad, los simios pueden llegar a 2 niveles de intensionalidad ("yo quiero que tu te vayas", "yo quiero que tu me des eso"), e incluso algunos pueden llegar a tres niveles y poder contar una historia de un tercer individuo ("yo quiero que tu sepas que mi madre estaba asustada"). Este fue el caso de Michael, un gorila a quien le enseñaron el lenguaje de signos y fue capaz de contar como unos cazadores furtivos mataron a su madre.



Volviendo a los orangutanes, el hecho de que puedan utilizar de manera natural "emblemas" para comunicarse es muy significativo, ya que nosotros, los humanos también utilizamos este tipo de gestos. Los usamos desde para decir "si" o "no" con la cabeza hasta cuando nos encogemos de hombros, hacemos la peineta con el dedo corazón o el gesto OK.

Estos gestos son culturales (también en el caso de los orangutanes, según el estudio, ya que son aprendidos y no innatos) y a diferencia de las expresiones faciales de las emociones básicas que son universales, dependen de la cultura en la que hayamos crecido. Sin embargo, el hecho de poder compartir esta forma de comunicación con otros simios lo pondría en un estado más profundo evolutivamente hablando que el lenguaje hablado. Ello explicaría la facilidad con la que pueden filtrarse en una conversación de manera accidental o subconsciente delatando una emoción o pensamiento que se intenta ocultar. Estos unidos a las expresiones faciales son de gran utilidad a la hora de detectar mentiras o información oculta en un discurso.

¿Cómo de profundo? Pues para ello tenemos que ver como de "primos lejanos" son los orangutanes de nosotros. El biologo Richard Dawkins nos lo explica en un sencillo vídeo:



Este es un ejemplo interesante en el que se ve como en la evolución no hay saltos grandes, sino cambios graduales y progresivos en los que se puede ver desde el proto-lenguaje de gestos de los orangutanes, la elaboración de pequeñas historias con mayor nivel de intensionalidad (aunque con una gramática casi inexistente) hasta nuestro lenguaje actual, que utiliza tanto la voz como los gestos y las expresiones faciales. Sería interesante ver si en los simios este lenguaje se localiza también en el lóbulo temporal (normalmente el izquierdo), como lo hacen las reglas lingüísticas y semántica en los humanos, o ver si hay una relación entre el uso de ilustradores y emblemas en humanos y las áreas del cerebro que se activan en los orangutanes y otros simios al usar esta forma de comunicación gestual. Esto nos daría más pistas de la evolución del lenguaje y de la posible relación entre el volumen del cortex parietal/temporal y el desarrollo del lenguaje.

Este pequeño artículo nos puede ayudar a comprender lo importante que es la conservación de los grandes simios que aún habitan en nuestro planeta para poder comprendernos a nosotros mismos y la evolución humana. Los orangutanes (que en lengua malaya significa literalmente "el hombre de los bosques") están en serio peligro de extinción debido a la gran explotación de su hábitat que están llevando a cabo, sobre todo, empresas locales para explotar en su gran mayoría el aceite de palma, presente en multitud de alimentos que consumimos en occidente.

La extinción de los orangutanes, así como la de los propios gorilas, podría suponer un golpe tan grande como lo fue la extinción del hombre de Neandertal o el hombre de Flores, con la diferencia de que en esta ocasión aún podemos evitarlo. 

miércoles, 17 de agosto de 2011

Belén Esteban te está robando tus amigos

Aunque Belén Esteban no tenga ningún interés especial en que tus amigos dejen de hablarte o que tu les retires la palabra en lugar de irte a tomar un café con ellos, por su culpa puede que hayas dejado de hablar con alguno de ellos o hayas perdido el contacto. ¿El problema? Como dicen los antropólogos:

Vivimos en la era espacial con cerebros de la edad de piedra.

Fue en ese momento, con la aparición del humano moderno, cuando nuestro cerebro (más en concreto la parte frontal del córtex) cuando dio su último estirón. Hará ahora unos 200.000 años. Tener un cerebro tan desarrollado nos ha permitido ir varios pasos por delante del resto de primates. Pero como dirían los Monty Phyton en la Vida de Bryan además de una capacidad superior para resolver problemas, el lenguaje, una intensionalidad de hasta 6 niveles, ¿qué ha hecho el neocórtex por nosotros?



Robin Dunbar es un biólogo (como Ana Obregón, sí) evolucionista que llevó a cabo un estudio que relacionaba el tamaño del córtex de los primates con el tamaño de los grupos sociales. Su teoría es que el cerebro humano no evolucionó en tamaño superior para resolver problemas, sino para ser capaz de lidiar con relaciones sociales cada vez más complicadas y grupos mayores.

Foto: The Social Brain Hipotesis - Robin Dunbar

A través de este estudio, Dunbar hayó una correlación clara entre el tamaño del cortex y el tamaño de los grupos sociales de los primates, y extrapoló esta relación al tamaño del córtex de los humanos. El resultado: 147 (redondearemos a 150), lo que hoy se conoce (en un ejercicio de originalidad clásica en el mundo científico) como el Numero de Dunbar.

¿Quiere decir esto que sólo puedo conocer 150 personas?

No. Tienes memoria para reconocer muchas más personas, sin embargo este es el número de personas (siempre de una manera muy aproximada) con las que puedes mantener un vínculo emocional (aquí podríamos hablar de marcadores somáticos, emociones sociales y Antonio Damasio, pero eso será en otra ocasión). Como el propio Dunbar describe este grupo social lo forman aquellas personas que si te las encuentras de manera fortuita en un aeropuerto mientras esperas a que salga tu vuelo no te daría vergüenza saludarle e incluso irte a tomarte una cerveza con él mientras esperáis.

¿A qué se debe este número tan bajo? 

Pues parece ser que no te puedes fiar prácticamente ni de tu padre, al menos sin haber hecho primero una serie de averiguaciones para saber si es de confianza o no. Nuestra confianza se crea y se mantiene a través de conocer a las personas, verlas día a día, hablar con ellos, compartir experiencias... y sobre todo, saber cómo actuarían en caso de que nuestra situación dependa de ellos y de si podemos fiarnos de que van a ayudarnos en caso de necesitarlo.

De hecho, el Numero de Dunbar no es lo único que descubrió, sino que también habló de grupos de confianza en humanos que van de 3,12,35, 150, 500 y 2.000, de mayor a menor confianza. El más pequeño sería aquellos a los que pedirías (o dejarías) dinero en caso de necesidad, luego el grupo de amigos cercanos, el grupo de conocidos, gente que invitarías a tu boda, etc. Así hasta que llegamos a no sentir ningún tipo de apego emocional por aquellos que estén fuera del círculo exterior.



Pongamos un ejemplo práctico. Digamos que hoy lees en las noticias que ha habido un accidente en una carretera de secundaria de Extremadura y ha muerto un camionero. ¿Qué sientes? ¿Se te ha encogido el estómago? ¿Se te ha cortado la respiración? ¿Se te han puesto los pelos de punta? En principio no tendría por qué. Es una víctima anónima en un sitio que no está especialmente cerca (asumo que no hay mucha gente de Extremadura que sigue asiduamente el blog y aprovecho para mandarles un cordial saludo si me equivoco). ¿Y si te digo que a las pocas horas llama tu madre desconsolada y te dice que el camionero que ha muerto en el accidente es tu hermano? ¿Ya has sentido esa sensación en el estómago? No te preocupes, no eres ningún monstruo por no haberte preocupado por el camionero anónimo y si por tu hermano. Simplemente, estás diseñado así.

¿Cómo llegamos a confiar en alguien? En los primates esto se hace a través del acicalamiento. Es sencillo, ya que son grupos pequeños. Pero si tuviésemos que dedicar el mismo tiempo que utilizan los primates y los simios a acicalarse para nuestro tamaño de grupos sociales, los humanos pasaríamos entre el 70% y el 80% del tiempo quitándonos los piojos los unos a los otros (y no tendríamos tiempo para buscar comida y mucho menos para inventar champú anti-piojos).

Por suerte nuestro cerebro encontró dos sustitutos para ello. El primero es la risa. Somos el único animal que utiliza la risa de forma social (los simios se ríen, pero no hay pruebas de que lo hagan de forma social, sino más bien como un resultado del estado de excitación). El segundo es el lenguaje, utilizando en forma de cotilleo.

¿Me estás diciendo que el cotilleo es una importante herramienta evolutiva?

Pues parece ser que sí. El lenguaje nos ha permitido comunicar experiencias sin haberlas vivido personalmente. Entre otras cosas, podemos hablar de relaciones sociales de personas que pertenecen a nuestro grupo social sin tener que haberlo visto nosotros mismos y haber gastado tiempo y energía en ello. En definitiva: cotillear nos ahorra tiempo, energía y nos permite tener grupos sociales más grandes.  Os sorprendería la gran cantidad del tiempo que se dedica al cotilleo (tanto en hombres como en mujeres) en una conversación cotidiana. Una buena o mala referencia puede llevarnos a confiar o evitar a una persona.

Y volviendo al título del post... ¿Dónde está el problema? Si cotillear es algo evolutivo y bueno, ¿Por qué esa animadversión contra Belén Esteban? El problema es que los grupos que hablaba antes, los de 3,12,35 y 150 personas, son limitados. Para poder meter a alguien en el grupo de 3 (el de más confianza) alguien tiene que salir. Y si queremos meter a alguien en el grupo de 12, alguien que está ya en ese grupo tiene que pasar al de 35 y así sucesivamente.

¿Por qué querría meter a Belén Esteban en mi grupo social, si ni siquiera la he visto en persona? 

Como decía antes (y repetiré varias veces de ahora en adelante), vivimos en la era espacial con cerebros de la edad de piedra. Tú puede que no hayas visto a Belén Esteban en persona, pero tu cerebro sí que ve y reconoce su rostro todos los días en la televisión. La tele es un invento del siglo XX, algo que hace posible ver caras de personas que no están allí, pero nuestro cerebro no lo sabe y no está hecho para ver caras de gente que no está físicamente allí. Para tu cerebro, si ves la cara de alguien es porque estás en frente de esa persona. Sólo sabe que ve las mismas caras todos los días, por lo tanto, asimila automáticamente a esa persona como miembro de tu grupo social. Además, esto está reforzado por la información detallada de su vida personal y social que se da en estos programas (el cotilleo).


Si ves todos los días a Belén Esteban en la televisión, tienes dos opciones. La primera es aceptar que pertenece a tu grupo social en la misma medida en la que lo haría tu vecino de portal, que sería alguien a quien también verías todos los días (y lamentablemente, alguien habrá a quien le haga ilusión tenerla como vecina). La segunda es que apagues la televisión cada vez que comience un programa de este estilo, llames a ese AMIGO (con mayúsculas) que hace unas semanas que no ves y quedes con él/ella para echar unas cervezas y unas buenas risas (aunque sea un sustituto, si luego os queréis desparasitar los unos a los otros es cosa vuestra).
Si un día necesitas llorar sobre el hombro de alguien o compartir una alegría, Belén Esteban no estará allí por ti.

Foto: Thermostro

Si quieres saber más, puedes leer el libro "How many friends does one person needs?" de Robin Dunbar (el del número) y también en inglés el artículo de cracked "What is the monkeysphere?".

¿Cómo de ciertos son estos números?

La primera vez que leí sobre el número de Dunbar no creí que fuese ni preciso ni tan real como aparentaba. Por eso estoy realizando un pequeño estudio para comprobar el tamaño de estos grupos sociales a través de varios niveles de confianza. De momento los resultados son terriblemente coincidentes con lo que tiene que salir, y cuadran con los diferentes grupos de confianza de los que habla Dunbar. Me gustaría llegar a tener un muestreo de al menos 100 datos, por ello, si te interesa el tema, tienes 2 minutos y quieres participar en un futuro artículo, rellena esta pequeña encuesta. 

viernes, 12 de agosto de 2011

¿Cuántas mentes puede leer el Profesor X (y tú) al mismo tiempo?

La respuesta rápida: Probablemente 5. 
¿Queréis escuchar la larga? Empiezo por el principio...



El profesor Charles Xavier quizás no tenga un superpoder tan excepcional como podría parecer. Como vimos en el artículo anterior, el modelo de la Teoría de la Mente (ToM o Theory of Mind en inglés) postula que uno es consciente de lo que siente, tanto internamente como de lo que le llega a través de los sentidos. En el modelo que utilizamos podemos identificar esta función en los centros somatosensoriales.



En cierto modo este es el primer nivel de leer mentes: estás leyendo la tuya propia. Además, como ya hablamos también, las neuronas espejo permiten que puedas "leer la mente" de otra persona y adivinar lo que piensa. Esto es algo realmente interesante y nada trivial. ¿Por qué?

Imaginemos un niño pequeño. Muy pequeño. De hecho, menor de 4 años (luego explicaremos por qué). Pongamos que tiene 1 añito. Si al niño le tapamos los ojos, él va a pensar de la siguiente forma:
"Si yo no les veo a ellos, ellos no me ven a mi".
No está mal para tener 1 año sólo. Es capaz de leer su propia mente y saber que él no ve. Pero le pasa lo mismo que a las avestruces. No es capaz aún de pensar que otra persona puede pensar algo diferente a lo que el piensa. Tener otra mente.

Ahora el niño se ha hecho un poco más mayor y en su segundo cumpleaños le tapamos los ojos a su mama. Ella hace como que no le ve y le llama mientras el niño se ríe y le hace gracia que su madre no pueda ver con los ojos tapados. Aquí hay un cambio sustancial:

"Yo puedo ver a mi madre, pero ella no puede verme a mi".
Ahora el niño es consciente de que la gente puede pensar algo diferente a él. En estos momentos tiene el mismo nivel de pensamiento que los simios (gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes) y algún otro mamífero. Está leyendo su mente (porque es consciente de la información) y la de su madre (no le ve). Esto es lo que se llama "I N T E N S I O N A L I D A D" (y sí lo he escrito bien, es con S y no con C). En concreto estamos presenciando intensionalidad de 2 nivel: "yo creo que mi madre no sabe donde estoy".

Este segundo nivel de intensionalidad es una ventaja evolutiva tremenda, y se da en aquellos animales que son capaces de utilizar el juego de simulación de roles (además de los niños jugando a "papás y mamás", algunos simios pueden jugar de este modo) y usar "engaño táctico". El Engaño Táctico es aquel engaño que hace que el mentiroso obtenga una ventaja sobre el engañado. Ejemplo práctico:




Hasta aquí igual que nuestros primos los simios. Pero ¿qué le pasa al niño de antes a partir de los 4 años? Pues que su neocortex comienza a desarrollarse más allá de las capacidades de los simios y es capaz de "leer mentes" más allá del límite de 2 que hemos visto hasta ahora.

Pasan los años y este niño ya ha crecido y se ha echado una novia un poco celosa. Van por la calle y pasa una mujer despampanante, pero sabe que si le pilla mirándole el culo se va a enfadar. ¿Qué hace? Primero piensa: "Yo creo que mi novia se enfadará si piensa que a mi me gusta esa otra chica" (3 niveles de intensionalidad). Y después mira a su novia y le dice:
"Cariño, creo que te ha sonado el móvil".
Y mientras ella busca en su bolso el móvil él pueda recrease mirando tranquilamente por unos segundos a la otra chica sin recibir la correspondiente bronca.


¿Cuántos niveles de intensionalidad podemos llegar a crear? Parece ser que el límite está en 6, aunque la mayoría de las personas no es capaz de pensar en más de 5 niveles de intensionalidad. Así que, volviendo a la pregunta del título del artículo, y suponiendo que Charles Xavier estaría dentro de la media humana, apostaría por 5 niveles de intensionalidad:
Xavier piensa que Lobezno cree que Cíclope sospecha que a Jean Grey le gusta que Pícara sea feliz.



Quería acabar con un vídeo para poder contar los niveles de intensionalidad de forma práctica, pero no lo he encontrado en español, así que os dejo la versión en inglés. ¡Suerte!

domingo, 24 de julio de 2011

Biología de las emociones (explicada para programadores)

Este es probablemente el artículo más ambicioso y complicado que he escrito hasta ahora en este blog. Es ambicioso porque pretende nada menos que explicar la neurobiología y funcionamiento de las emociones humanas. Eso que parece tan simple como "estoy enfadado" o "ese tío me cae bien" en realidad es tan complicado como intentar manejar una imprenta del siglo XVII con tu móvil Android de última generación (volveremos a este símil después), e intentar explicarlo en un solo artículo sólo puede hacerse a través de una simplificación tan amplia que he prescindido de la mayoría de funciones y conexiones hasta dejar sólo las esenciales para poder comprender a grandes rasgos el sistema.


Para poder hacer comprensibles las funciones que llevan a cabo los diferentes sistemas y las relaciones que existen entre ellos voy a utilizar símiles del mundo de la informática. ¿Por qué estos? Pues porque yo, como ingeniero informático, estoy acostumbrado a estos tipos de patrones de diseño y modelos funcionales, y al leer este tipo de literatura en la que baso este artículo siempre he recurrido a este tipo de símiles para entender yo mismo cómo funciona todo.

Este artículo está basado en 4 libros de Paul Ekman y Antonio Damasio y algunos otros libros menos específicos y unos cuantos artículos de la misma temática, en los que cada uno explica partes diferentes del sistema. La idea de escribir esto era principalmente crear una fotografía general del sistema completo para poder tener la perspectiva de cómo funciona todo y como afectan las diferentes partes del sistema al funcionamiento global del mismo.

Como todo modelo, es sólo una forma simplificada de intentar explicar de manera funcional algo mucho más complejo como es el cuerpo humano y la neurobiología de las emociones. No pretendo crear un modelo 100% completo ni correcto. Como he dicho antes, habrá partes del sistema que no aparezcan y otras que puede que no estén completas. También es posible que unos años o incluso ahora mismo en literatura que no conozco se describan diferentes relaciones y sistemas que no he tenido en cuenta en este modelo, o incluso que lo hagan obsoleto y sea necesario volver a hacer uno nuevo con otro enfoque diferente.

Bueno, y después de estos párrafos de "disclaimers" y "acknowledgements", comenzamos:

¿Alguna vez habéis comenzado un proyecto que iba a ser muy sencillo y que luego a lo largo de los meses o años se ha convertido en un monstruo ingobernable?
Le habéis hecho tantas ampliaciones, capas de abstracción, clases nuevas, apaños y ñapas que a veces os plantearíais que sería mucho mejor empezar de nuevo y tirar el viejo a la basura, pero esta opción es totalmente inviable porque el sistema está en producción y no puede retirarse el servicio. Así que estáis obligados a mantener, ampliar y dar soporte a un sistema que en principio no estaba pensado para ser tan grande y ni siquiera para hacer lo que hace ahora mismo.

Imagen: jonwatson

Pues el cuerpo humano es algo mucho peor.

Imaginaos que es algo así como intentar controlar una imprenta del siglo XVII con vuestro teléfono Android de nueva generación. 

¿Cómo lo hacéis? La única manera posible es crear capas de abstracción entre diferentes tecnologías y sistemas hasta poder hacer que el Android se comunique y pueda manipular las palancas y engranajes de la imprenta. ¿Por qué es así? Comencemos por el principio...

Hace muchos, muchos años, el Monstruo Espagueti Volador surcaba los cielos de un mundo estéril cuando un poco de su salsa boloñesa cayó sobre el caldo de cultivo primigenio y cadenas de aminoácidos comenzaron a juntarse y reproducirse hasta crear las primeras células.



Estas células sobrevivían en un ambiente con unas determinadas condiciones de nutrientes, iones y temperatura. Aunque parezca increíble, todas y cada una de nuestras células necesita un ambiente con estas características para sobrevivir. Es lo que se llama equilibrio homeostático.

Imaginaos al ser humano como un globo en el que nuestra piel es la piel del globo y en el que dentro de él tienen que cumplirse esas condiciones homeostáticas ya que si no, nuestra células mueren y eso es muy, pero que muy peligroso, porque si mueren las suficientes células de un órgano vital, nosotros mismos nos morimos.

Para regular el equilibrio homeostático, los órganos de nuestro cuerpo se comunican con dos tecnologías diferentes. Una más antigua y otra más nueva.



La más antigua son las hormonas. Señales químicas que generan las glándulas hormonales y que se liberan en el torrente sanguíneo haciendo un broadcast a todas las células del cuerpo. Es una comunicación a la que todo el cuerpo tienen acceso (ya que utilizan el medio compartido de la sangre) y que tiene un periodo de activación lento, es mantenido en el tiempo y se van eliminando con el tiempo de manera progresiva.

El torrente sanguíneo es lo equivalente a escribir en un archivo de texto en el que todos los órganos pueden leer.

La segunda tecnología es la "eléctrica", a través de conexiones nerviosas entre los propios órganos, las glándulas hormonales y sensores que leen del torrente sanguíneo la cantidad de hormonas que hay liberadas en él. Estas neuronas se juntan creando pequeños centros de control que regulan de forma muy primitiva los diferentes niveles básicos.

Este es el sistema autónomo, que de una manera totalmente automática guarda el equilibrio homeostático del cuerpo y que funciona como un sistema de eventos reactivos o alarmas. 

Cuando un valor de una variable se sale de unos determinados valores, mandan señales tanto a los órganos como a las glándulas hormonales para volver a un estado de equilibrio que permita continuar viviendo.

Aquí podemos incluir los sistemas simpáticos y parasimpáticos que (entre otras cosas) luchan por regular la presión del corazón, o otros circuitos que regulan la eliminación o retención de agua para compensar los niveles de electrolitos en sangre a través de hormonas que afectan a los riñones.

Los sentidos externos son en realidad órganos internos que están en contacto con el exterior (por ejemplo los ojos, los oídos o las terminaciones externas de la piel) y que reaccionan y se excitan con determinadas condiciones del entorno. El sistema nervioso autónomo también reacciona ante cambios en las variables de estos sentidos.

Por ejemplo, en el fondo del ojo hay unas células, totalmente independientes de las que nos sirven para ver, cuya misión es captar la cantidad de luz global y con ella, el sistema autónomo regula la actividad de la glándula pineal, liberando melatonina y regulando los ciclos sueño-vigilia. De la misma manera, la cantidad de luz recibida hace que el sistema autónomo abra o cierre la pupila para regular la cantidad de luz que entra.

El Monstruo Espagueti Volador (MEV) vio que esto era bueno, pero como es un poco tocapelotas hizo que estos organismos primitivos se reprodujesen por doquier y compitiesen entre ellos en un entorno en el que los recursos eran limitados.

"Comienza la lucha por los recursos y la supervivencia.
 ¡A comeros entre vosotros!"

Entonces los organismos comenzaron a hacerse más complejos y a buscar nuevas estrategias de supervivencia.



Las neuronas que formaban el sistema autónomo comenzaron a crecer y a formar redes neuronales que reconocían patrones provenientes de los sentidos. Estos centros sensoriales recogen la información de los sentidos y la interpretan. Ahora pueden por ejemplo reconocer la presencia de un depredador, de comida o de un posible compañero para reproducirse.

A su vez, los sentidos internos comienzan a mandar parte de su información a centros que recogen la información del estado del cuerpo y comienzan a "ser conscientes" de ella (somato = (cuerpo), sensorial (sentido) = somatosensorial).

Un pequeño cerebro comienza a formarse y, recogiendo la información de estos dos nuevos sistemas, crea algo similar a una maquina finita de estados. 

Esta máquina de estados tiene como inputs el estado del cuerpo y del entorno, y como outputs, cada estado ejecuta unos scripts de actuación que ponen al cuerpo en unos estados, cada uno diseñado para maximizar su supervivencia en cada situación.

Aquí es donde entran los instintos y los apetitos más básicos. Por ejemplo, cuando tenemos sed, nuestro cuerpo lo siente, gracias al centro somatosensorial que recibe esa información, y se pone en el estado propicio para encontrar agua. Igual que cuando vemos un posible peligro, nuestro cuerpo se pone en un estado de alerta que hace más exitosa una posible huida.

Como vemos en el dibujo, estos scripts interaccionan con el sistema nervioso autónomo, el cual interacciona como hemos visto con los órganos internos y las glándulas hormonales. Esta es la API que utiliza el cerebro más básico para modificar los estados del cuerpo. En el ser humano estos centros están localizados en diferentes partes del mesoencéfalo, la una de las partes más antiguas y profundas del cerebro.

Con el tiempo, estos apetitos/instintos evolucionaron hacia unos mecanismos más complejos que están asociados a escenarios que reconocemos de manera innata.



Estos mecanismos son las emociones básicas y los escenarios innatos están almacenados en una ROM con la que nacemos todos. 
Entre ellos por ejemplo están caerse al vacío, ver un objeto que se aproxima hacia ti a gran velocidad, oler algo putrefacto, encontrarse con dificultad para avanzar, etc. Cada uno de estos escenarios dispara una emoción básica (enfado, miedo, sorpresa, tristeza, asco, alegría) que pone a nuestro cuerpo en un estado propicio para poder superar esa situación.

Estas emociones modificarían el estado en el que nos encontramos utilizando como API los apetitos y el sistema nervioso autónomo. Así, cuando sentimos miedo, nuestras pupilas se dilatan, desaparece la sensación de hambre, se acelera el pulso...

Si os fijáis bien, hay una flecha muy importante que es la que va desde los centros somatosensoriales a las emociones. Acordaos bien de esta relación, ya que luego hablaremos de ella.

Ahora tenemos algo similar a un Amstrand o un Amiga 500. Tenemos un sistema con una RAM y un pequeño sistema operativo que le permite ejecutar cosas, pero le falta algo...

Y entonces el Monstruo Espagueti Volador decidió comprar un disco duro y lo metió en el sistema. ¡Tenemos memoria!


Aquí es donde comienzan las interaccionen interesantes. Tenemos un disco duro que almacena lo que recogen los sentidos (en realidad también puede almacenar imágenes internas, pero eso es otra historia). Pero ¿de qué nos sirve un disco duro si no lo podemos reproducir? Entonces se le pidió al Monstruo Espagueti Volador comprar una pantalla nueva para poder ver el mundo en una y los recuerdos en otra. ¿Cuál fue la respuesta del MEV?

"Pues tendréis que apañaros con una pantalla, porque no hay presupuesto para otra..."

La memoria, además de recibir la información de los sentidos igual que los centros sensoriales (de esto no estoy muy seguro, ya que parece ser que sólo almacenamos aquello que interpretamos previamente, por eso he puesto la flecha desde el centro sensorial a la memoria y no directamente desde los sentidos), también, para recordar algo, conecta su salida directamente de nuevo al centro sensorial.

Podemos decir que cuando recordamos algo lo estamos viendo de nuevo... ¡LITERALMENTE!

Además, tener un disco duro es tremendamente útil. Podemos almacenar experiencias y aquí es donde viene una nueva funcionalidad terriblemente útil para sobrevivir: podemos crear una base de datos de experiencias y asociarle emociones básicas. Así ampliamos los escenarios en los que se dispara una emoción, no sólo a los escenarios que tenemos todos en la ROM, sino que a través de nuestra vida, vamos añadiendo nuevos escenarios y asociándoles emociones. A esto lo llamaremos "marcadores somáticos" o "marcadores emocionales".

Como vemos, las emociones que disparan no son nuevas, sino que son las mismas que estaban diseñadas antes para escenarios naturales. Por ello, la misma emoción que se dispara cuando un alguien nos apunta con una pistola es la misma que se dispara cuando un objeto viene a gran velocidad hacia nosotros. Esto es algo impresionante, ya que si lo pensamos bien, una pistola no es un elemento natural y no tendríamos por qué tener una emoción asociada a ella si no es porque hemos creado esa asociación a lo largo de nuestra experiencia vital.

Como curiosidad, decir que las asociaciones a cada emoción se hacen de forma diferente. Por ejemplo, las asociaciones a la emoción del miedo son de sólo escritura. No pueden borrarse. Una vez que le coges miedo a algo no puedes eliminar ese marcador emocional (aunque sí puedes reducirlo). Esta es la razón por la que las fobias son tan terribles y problemáticas.

Entonces al MEV se le ocurrió la brillante idea de hacer que un grupo de mamíferos viviesen juntos y colaborasen para vivir mejor. Para ello les dio un nuevo hardware: el neocortex.



El neocórtex es lo más parecido a un supercomputador.
Tiene una impresionante capacidad de cálculo y sobretodo, de poder dar peso a la información marcándola como más o menos importante a la hora de planificar una estrategia y tomar decisiones. La parte del neocórtex que se encarga de dar esos pesos a las diferentes imágenes mentales está localizada en el lóbulo prefrontal (córtex prefrontal).

¿Por qué necesitamos un supercomputador para vivir en comunidad?

Porque vivir en sociedad es terriblemente complicado. Para empezar, tienes que saber qué demonios está pensando el otro. Para ello contamos con un grupo de neuronas llamadas neuronas espejo. Antes de explicaros como funcionan, tenéis que ver el siguiente vídeo:


¿Os habéis reído? ¡Quién no! Esto se debe a que no sólo habéis visto al bebe riéndose, sino que vuestros sentidos han mandado esta información a las neuronas espejo y ellas directamente han mandado esa información a vuestro centro somatosensorial. ¿Os acordáis de la flecha que va del centro somatosensorial a las emociones? Pues aquí está la clave de todo. Cuando vemos a alguien feliz, las neuronas espejo hacen que realmente también nosotros nos sintamos felices. Igual que cuando vemos una película con final llorón y acabamos todos como magdalenas.

Esta flecha es muy especial, ya que hace que lo que siente el cuerpo afecte directamente a nuestras emociones y hace que, por ejemplo, simplemente poniendo cara de felicidad REALMENTE NOS HAGA FELICES.  Llegados a este punto, os voy a dar un consejo:

La próxima vez que os sintáis deprimidos, morded  un lapicero atravesado en la boca y os sentiréis mucho mejor.

Y toda esta información (neuronas espejo, centro somatosensorial, marcadores emocionales, sentidos...) llega al neocórtex. Esta gran información es procesada, se selecciona lo más importante y se evalúa como interaccionan las diferentes informaciones entre sí... y al final esto desencadena las emociones sociales.

¿Qué son las emociones sociales? 

Son aquellas que nos permiten vivir en una sociedad en concreto. Están basadas en las emociones básicas e incluyen el enfado, el desprecio, la vergüenza, la gratitud, la admiración... Estas emociones son en su mayoría innatas, aunque puede haber emociones especiales creadas o inhibidas por la sociedad en la que crecemos. Esto hace posible que un ser humano pueda vivir y desarrollarse en cualquier sociedad pasada, presente o futura, cada una adaptada al entorno y situación en la que le toca sobrevivir.

Ahora que vemos el sistema completo podemos pensar en cosas curiosas.

¿Cómo afecta el alcohol o el prozac a nuestra relaciones sociales?
El alcohol y el prozac afectan a los receptores hormonales en el cuerpo y a neurotransmisores como la serotonina en el cerebro. Esto hace que la parte más profunda de nuestro sistema sea modificada, y como vemos, esto afecta a todo el sistema. No son capas aisladas o independientes. Siempre hay una vía de comunicación entre el sistema inferior y el superior, una retroalimentación.

Tomar una de estas drogas afectará no sólo al nivel de ciertas hormonas o neurotransmisores en el cerebro, sino que a través de estas modificaciones se llega también a los centros somatosensoriales, y afectará a las decisiones que tome el neocórtex en las relaciones sociales. Supongo que todos recordaréis cosas que habéis hecho bajos los efectos del alcohol que desearíais olvidar...


¿Tener hambre o sueño también afecta nuestras decisiones?
Por supuesto. ¿Habéis ido alguna vez al supermercado teniendo hambre? La decisión de comprar algo o no es una acción que toma el neocórtex tomando muchas cosas en consideración. Desde el envase, el precio, los productos que lo rodean, lo que tenemos en la nevera, si nos gusta o no el sabor... ¡y nuestro estado interior! La probabilidad de comprar el objeto o no también dependerá de si tenemos hambre en ese momento o no.

Imagen: Franjz

¿Quieres saber más?
Si te ha gustado este tema y quieres saber más, puedes empezar por "Emotions Revealed" de Paul Ekman y continuar con "Looking for Spinoza" de Antonio Damasio. También "El Error de Descartes" de este último da una visión más profunda de la labor del cortex prefontal a la hora de tomar decisiones, sobre todo en el ámbito social.

Más adelante seguiré publicando más artículos de esta temática. Si queréis tirar de hemeroteca, hace tiempo escribí un artículo sobre la universalidad de las emociones y también podéis seguir otro blog en el que me dedico a cazar microexpresiones de gente en vídeos e imágenes de actualidad.

miércoles, 20 de julio de 2011

Por qué debes fiarte cuando tu mujer te dice que no vas bien conjuntado

Llegas a casa del trabajo y te cambias rápidamente, ya que en unos minutos tienes que salir porque habéis quedado con unos amigos a tomar algo. Tu mujer se está arreglando en otra habitación mientras tú coges una se las primeras camisas que encuentras en el armario y unos zapatos que tienes tirados al lado de la cama. Ya estás casi listo y entonces ella te ve y te dice algo así como:
"¿Dónde vas con esa camisa? ¿No ves que no pega con nada de lo que llevas?" 
Si habéis mirado al espejo y aún no entendéis por qué no conjuntan tus zapatos y tu camisa, fíate de ella y cámbiate de nuevo. Es posible que ella pertenezca al 3% (hay quien dice que es hasta un 50%) de las mujeres que sí que vea la diferencia.

¿Todos vemos lo mismo? Pensamos que sí. Años de evolución han creado una configuración en lo más profundo de nuestro cerebro para poder identificar lo que vemos de una forma uniforme. Sin embargo, si vemos en el mundo animal, no todos los animales ven como nosotros. Para entender por qué tenemos que saber cómo funciona el ojo.

En el ojo tenemos dos tipos de receptores que nos permiten ver: los conos y los bastones. Los bastones son sensibles a las formas en blanco y negro y los conos son sensibles a los colores. ¿Pero a qué colores? Hay tres tipos de conos para tres colores (longitudes de onda) diferentes: rojo, verde y azul. Igual que los pixels de las televisiones o de los monitores de ordenador. Sin embargo, hay animales que sólo tienen dos tipos de conos, como los ratones, o que tienen 4 tipos de conos, lo que les permite ver también en la frecuencia de los ultravioleta.
Los 4 rangos de frecuencias que ven las aves.

Entonces, ¿si los humanos tenemos todos 3 tipos de conos vemos todos lo mismo? Si y no. En principio sí, si los conos que tenemos se excitasen todos con las misma frecuencias, pero aquí ocurre algo realmente interesante.  Los hombres y las mujeres tenemos diferentes juegos de ADN. Los hombres tenemos un par XY y en las mujeres el par equivalente es XX, y da la casualidad (no tan casualidad como veremos al final del artículo) que los genes que determinan los conos de los colores rojo y verde están en la "X" este par de cromosomas sexuales.

Esta es la causa de que, si eres un hombre, sólo tengas un cromosoma con esa información y sea más fácil que seas daltónico si ese gen contienen una mutación que lo inhabilita. Sin embargo las mujeres tienen un par de ese mismo gen (uno en cada cromosoma X), por lo que si falla uno tienen el otro de reserva y son menos propensas a esta enfermedad.

Si no ves ningún número aquí la culpa es de tu padre (y de tu madre).

¿Pero si tienen 2 cromosomas con el mismo gen...? Aquí viene la parte interesante. Es posible que los genes de cada cromosoma sean ligeramente diferentes, haciendo que existan 2 tipos de conos para el rojo o para el verde (o para ambos) que recojan frecuencias ligeramente diferentes, haciendo que puedan captar en la práctica 4 frecuencias diferentes (tetracromatismo) o incluso 5 (pentacromatismo).

¿Por qué las mujeres pueden ver más colores? En los primates no es algo raro. En los primates del nuevo mundo es común que las hembras sean tricomáticas (3 colores) mientras que los machos son bicromáticos (2 colores). Lo curioso de esto es que esta capacidad extra de detectar colores aumenta de forma proporcional a la superficie de piel sin pelo en la cara de cada especie. Esto parece ser que ayudaría a la hembras a detectar los estados emocionales del resto de miembros del grupo mirándolos a la cara (y qué es el ser humano: un mono sin pelo).

No está del todo claro si, aunque haya mujeres que pueden distinguir un rango de colores más amplio que los hombre, su cerebro está listo para procesar una señal extra de color, aunque algunos estudios parecen demostrar que sí que son capaces de discriminar mejor colores en esos rangos.

Los colores que podemos ver no es la única cosa en la que se diferencia la herencia genética del padre y de la madre. Aunque pueda parecer lo contrario, hay multitud de aspectos en los que heredamos muchos más rasgos de nuestro padre (como el sistema límbico que controla las emociones y apetitos) o de nuestra madre (la estructura del neocortex que controla las emociones sociales y relaciones). Esto se debe tanto a la información de los cromosomas sexuales, como al ADN mitocondrial (que se hereda directamente de la madre y del que se han identificado 37 genes que intervienen entre otros en en la regulación de las funciones cerebrales y el tamaño del cerebro), la impronta genética (por la cual algunos genes se inhiben o se activan dependiendo de si vienen de tu madre o de tu padre) o la epigenética (que estudia como las condiciones ambientales determinan la activación o inhibición de genes en futuras generaciones).

Por eso, la próxima vez que vayáis a ver a un recién nacido, no os arriesguéis diciendo si la nariz es del padre, las orejas del abuelo o el meñique del tío Eustaquio. Hay una frase con la que acertaréis siempre:
"¡Ha sacado el neocortex de su madre!"
Si queréis conocer más sobre como tu padre y tu madre contribuyen en tu genética, aquí tenéis un artículo que profundiza en estos aspectos, además del libro "Cuantos amigos necesita una persona realmente?" de Robin Dunbar (autor del que hablaré con más detalle en siguientes posts). También los enlaces de la Wikipedia ayudan a conocer algo más de este tema, de donde he sacado también las imágenes de este artículo.

Y por supuesto,
¡¡¡Feliz aniversario a Gregor Mendel!!!

domingo, 17 de julio de 2011

Por qué todo el mundo se levanta en los conciertos y sistemas multiequilibrio

Imagínate que estás en un concierto, de esos de verano, al aire libre, con varias filas de gradas que se elevan desde el escenario y en las que el público está sentado esperando a que salga el grupo principal después de un par de teloneros.

De repente, empieza a haber movimiento en el escenario y se ven a los primeros músicos aparecer. La gente empieza a mover la cabeza intentado adivinar entre la gente si sale ya el grupo o son los técnicos de sonido de nuevo preparándolo todo. De repente, en mitad de una de las filas de gradas, una chica se levanta para ver mejor lo que está pasando. Automáticamente, la pareja que hay detrás de ella se levanta también y con ellos sus amigos que están sentados con ellos. Las filas de detrás van levantándose sucesivamente una detrás de otra para poder ver el escenario. Entonces, un chico se sube a las gradas para poder ver mejor, porque delante de él hay un grupo de jugadores de baloncesto y ellos también se han levantado y no puede ver bien.

Igual que ha pasado antes con la chica que se ha levantado al principio, la gente detrás de él comienza a pasar de estar levantados a subirse en la grada para ver mejor. Y por supuesto, la chica que se había levantado al principio y que ha desencadenado todo ve que la gente detrás suyo comienza a subirse en los asientos, así que para ver aún mejor decide subirse también a la grada ganando unos centímetros, ya que como el de detrás también está subido, no le molestará más que antes.

Al cabo de un rato, esta chica sale a comprar una cerveza a la barra, pero toda la fila de gradas continúa de pie subida a los asientos, aunque la chica que hizo que todo el mundo se levantase ya no esté en la grada. Curiosamente, en su camino hacia la barra del bar pasa por otra fila de gradas igual que la suya en la que todo el mundo está religiosamente sentado y escuchando el concierto mientras que en su fila la chica volverá y la gente continuará de pie y encaramada a los asientos. ¿Te suena? Si alguna vez has vivido una situación similar, enhorabuena. Has presenciado la esencia de los sistemas multi-equilibrio.

¿Qué es un sistema multi-equilíbrio? Estamos acostumbrados a que en sistemas sencillos, la situación más ventajosa es única, y por ello es fácil de encontrar y cuando hay una fuerza que nos aleja de esta situación, el sistema tiende a volver a este estado de equilibrio. Para visualizarlo podemos imaginarnos que es como si soltásemos una pelota en un relieve de este tipo:




Pero si el sistema es complejo, puede ocurrir que haya diferentes situaciones de equilibrio. Puede ocurrir que el sistema esté en una situación estable pero que ésta no sea la única posible. Es como si la bola que dejamos caer en el relieve anterior pudiese caer en diferentes lugares y quedarse allí de manera estable.



Pero ¿podemos cambiar de estado de equilibrio? Esa es la gracia de los sistemas multiequilibrio. En el sistema podemos ejercer una fuerza con un agente externo de manera que desestabilicemos el sistema y provoquemos que se alcance otro estado de equilibrio diferente. De esta manera, aunque desaparezca la fuerza externa que se ha aplicado al sistema, éste permanecerá en el nuevo estado de equilibrio.



Descubrí los estados multiequilibrio en el libro de Tim Hardford "La Lógica Oculta de la Vida", en el que cuenta el caso de una ciudad en la que había un parque en el cual nadie iba a pasear de por la tarde porque estaba vacío y lo hacía muy peligroso. Este es un estado de equilibrio, ya que yo no voy al parque porque otros no van, a la vez que otra persona no irá porque yo y otros no van.

Todo cambió a partir del momento en el que un equipo de fútbol juvenil comenzó a realizar sus entrenamientos en el parque. Siempre los mismos días y a la misma hora. La gente comenzó también a ir a pasear al parque a esa hora, ya que había un grupo de jóvenes que hacían que no estuviesen solos y podían sentirse más seguros.

A las pocas semanas ya era normal ver a familias con sus niños y parejas mayores paseando en el parque por la tarde, incluso los días que el equipo de fútbol no entrenaba. La gente se atrevía a ir al parque por el propio hecho de que había gente en él. Llego el momento en el que la temporada de fútbol terminó y el equipo dejó de ir a entrenar al parque por las tardes, pero eso no influyó en el comportamiento del resto de personas que seguían acudiendo al parque todas las tardes, animando a más y más personas a ir todas las tardes. Se había alcanzado otro estado de equilibrio en el parque.

Seguro que en el día a día podéis encontrar más escenarios multiequilibrio en los cuales podéis tratar de influir de una manera más eficiente e inteligente, buscando soluciones a conflictos o a situaciones que estén bloqueadas a través de un elemento externo que haga posible llegar a un nuevo equilibrio del sistema.

Os dejo con una charla de TED Talk que habla de una posible vía de resolución de conflictos como el de Palestina-Israel a través de ese "tercer elemento":