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martes, 10 de junio de 2014

Analizando el comportamiento de usuarios de Twitter durante eventos televisados

Cuando le explico a la gente que estoy estudiando una nueva carrera a veces me preguntan ¿y por qué un ingeniero informático elige antropología, si no tiene nada que ver? El motivo, además de preferencias personales, también son profesionales. Desde que me dedicaba a crear videojuegos en mi primera aventura profesional tuve claro que internet se estaba convirtiendo en algo social, y que para entenderlo no bastaban los "gurús" que aparecían cada 6 meses con teorías encabezadas por frases triunfantes.

Para comprender lo que está sucediendo en el internet social, tienes que entender al ser humano, pero no al ser humano individualizado, como hace la psicología, sino al ser humano relacionándose los unos con los otros. Esto es precisamente lo que estudia la antropología, y es el motivo por el que un ingeniero informático pasa sus noches estudiando a Levi-Strauss, Marvin Harris, Bourdieu, etc. en lugar de estar viendo Juego de Tronos como el resto de mortales. Bueno... al lío.

Ayer encontré uno de los artículos que unen dos mundos con los que estoy familiarizado: el análisis de Big Data y la antropología social. El artículo se titula Rising Tides or Rising Stars?: Dynamics of Shared Attention on Twitter during Media Events y el objetivo era estudiar si el comportamiento de los usuarios de Twitter cambiaba cuando estaban viendo todos ellos un evento televisivo y comentándolo a la vez.

Cosas destacables a nivel informático:

  • Para la extracción de datos de los usuarios seleccionados para ser estudiados utilizaron scripts en Python y el REST API de Twitter. 
  • Este método de extracción limita el número de mensajes por usuario a los últimos 3.200, lo cual limita el tiempo al cual pueden estudiar el comportamiento anterior de los sujetos. 
  • Tras la extracción completa de los tweets se hicieron con un corpus de más de 210 millones de tweets procedentes de más de 193.000 usuarios. 
  • Para conseguir rescatar toda esa información utilizaron peticiones paralelas a Twitter, con el fin de no perder ningún dato. 
  •  Sobre la análítica qué utilizan me gusta la forma en la que utilizan la curva de Lorenz para estudiar las diferencias de concentraciones de tweets entre principiantes y élites (luego iré a explicar esto).
No voy a entrar en muchos detalles, pero poder analizar las interacciones que suponen 210 millones de tweets supone un reto cuando menos interesante a nivel computacional. 

Por otra parte, a nivel antropológico, utilizan algunos conceptos interesantes: 
  • Atención compartida: El estudio se centra en eventos televisivos porque está interesado en ver como esa "atención compartida" modifica la práctica de los usuarios y la forma de relacionarse entre ellos.  
  • "Rising tides" (marea creciente): Es un efecto que se produce cuando todos los usuarios modifican su comportamiento a la vez. 
  • "Rising stars" (estrellas crecientes): Efecto que se produce cuando una élite de usuarios consigue atraer la atención hacia ellos por parte de la masa de usuarios. 
Las preguntas que se hacen los autores del estudio son las siguientes: En situaciones de atención compartida, ¿hay un cambio en la forma de relación entre usuarios? Si la hay, ¿Es por un cambio en la mayoría o por un cambio en unos pocos? ¿Qué efectos tienen estos cambios?

La respuesta a la primera pregunta es que sí que hay un cambio de práctica. Para ello compararon el comportamiento de los usuarios los días de antes y después del evento televisivo y con otros acontecimientos como noticias. Para detectar cambios en comportamiento examinaron los retweets y las contestaciones como formas de interacción, categorizando las contestaciones como una forma de relación entre pares y el retweet como una forma de interacción de menor a mayor. 

La respuesta a pregunta de si era por un cambio en el comportamiento de unos pocos o de la mayoría, depende de qué miremos. Si observamos la producción de tweets, el efecto es una marea, es decir, hay más gente que publica más tweets, pero si observamos hacia quien se dirige la atención (a quien se retweetea y a quien se le responde) los datos apuntan a que es hacia un segmento más minoritario que en otras circunstancias, lo que sería un efecto de tipo estrella creciente. 

¿Que efecto tiene esto? Los autores argumentan que, pese a la naturaleza plural e igualitaria de Twitter, el comportamiento de los usuarios es altamente estratégico en estos periodos de atención compartida. Por un lado, los usuarios considerados 'élite' (con gran número de seguidores e influencia) no retweetean y tienden a relacionarse sólo con otros de su mismo status, sin embargo, los principiantes tienden a retweetear más a las élites como forma de lograr aceptación y tratan de responderles, siendo ignorados durante este periodo por las élites. Parece que el sector más experimentado de usuarios que está entre principiantes y élite no entra en el juego de retweetear a las élites tanto como los principiantes ni tratar de contestarles, lo que implica también cierto conocimiento implícito de la situación. 

Como crítica al estudio, y es algo que los propios autores proponen al final como otras futuras vías de estudio, es escoger otro tipo de eventos, ya que se han centrado en debates políticos de las elecciones presidenciales de EEUU de 2012. ¿Se comportan igual los que ven un debate político que la Super Bowl? ¿Se comporta igual alguien que ve un debate político que cuando la misma persona ve el último capítulo de Breaking Bad?

Aún así, muy bueno el artículo y me ha gustado mucho la aproximación de unir el tratamiento de Big Data con la antropología social. Esta creo que es la única forma de entender el internet social, y no leyendo el último libro del gurú de turno que compras en la librería de un aeropuerto.

ResearchBlogging.orgLin, Y., Keegan, B., Margolin, D., & Lazer, D. (2014). Rising Tides or Rising Stars?: Dynamics of Shared Attention on Twitter during Media Events PLoS ONE, 9 (5) DOI: 10.1371/journal.pone.0094093

jueves, 1 de mayo de 2014

Esquemas mentales y contraseñas para los niños

Hace unos días ha ocurrido un caso de rapto y asesinato de una niña de 6 años que ha conmocionado Turquía. El asesino se la llevó diciéndole que iban a ir de picnic con sus padres.

Desde entonces ha habido muchos mensajes que la gente copia y pega en sus perfiles de Facebook, Twitter, etc. sobre como educar a los niños para que no ocurran estas cosas.

Uno de los que me han llamado la atención y que han hecho que escriba este artículo es el siguiente (pongo a continuación la traducción al español del mensaje original en turco):

En Estados Unidos, un desconocido vino a mi niño de 8 años y le dijo que había un problema y que su madre le envió a recogerle para llevarlo con ella.
Acto seguido, el niño le preguntó al desconocido:
Bueno, entonces, dime la contraseña, ¿cuál es?
El hombre oyó esto y rápidamente salió corriendo.
Porque; Su madre habló con el niño antes y creó una contraseña. Así el niño no debía irse con nadie que no la conociese.
Y este pequeño detalle, tal vez, había salvado la vida de un niño pequeño.
Hable con sus hijos. Cree una contraseña con él y dígale que no se vaya con nadie que no le diga la contraseña.
Quizá de esta manera se puede proteger a nuestros niños un poco más, por lo menos que podamos hacer nuestro propio mundo un poco más seguro. 
A parte de contar la técnica con una historia (cierta o no) y localizar su origen en Estados Unidos, lo que me interesa como antropólogo es el uso de la contraseña.

Este puede ser un ejemplo de lo que se llaman esquemas mentales, metáforas de cómo funcionan algunas cosas y que sirven para extrapolarlas al funcionamiento de otras.

¿Cuántas veces has abierto el ordenador y te ha pedido la contraseña de administrador para hacer alguna actualización o ejecutar algún programa? ¿En cuántas páginas de internet entras cada día en las que necesitas una contraseña para acceder a tu contenido privado?

Esta forma de uso de la nuevas tecnologías en las que para realizar acciones privadas necesitas una contraseña, se han extrapolado a una conducta humana, creando una técnica, un comportamiento procedente de otro ámbito en uno nuevo: la identificación de mensajes y personas de confianza.

Es interesante también que este mensaje se esté difundiendo también entre redes sociales, medios en los que como ya hemos comentado, los que los utilizan están "habitados" (y aquí entraría el concepto de habitus del que hablaré algún día) a utilizar contraseñas para su cuenta de facebook, de gmail, de twitter... No es difícil imaginar que esta técnica encuentra una identificación fácil en este tipo de público.

El caso da para mucho más, ya que parece ser que el asesino la mató como venganza contra su familia porque su padre había rechazado dar la mano de su hermana mayor para que se casase con él. El matrimonio y sus ritos en Turquía, fases, intercambio y propiedad de bienes y regalos, ritos alternativos (rapto de novias, huidas...), etc. es algo que da para mucho más que una entrada en ese blog y que quizás con algo más de tiempo iré hablando poco a poco si surge la ocasión.

De todas formas, este ejemplo sirve para ver el papel decisivo que puede llegar a tener del padre de familia en permitir o no el matrimonio de una de sus hijas con un pretendiente.  

domingo, 23 de junio de 2013

In the Light of Evolution VII: The Human Mental Machinery

Como todos los años, esta semana asada ha sido publicado el colloquium "In the light of Evolution" en PNAS, y este año está dedicado a la evolución de la mente, con especial interés en las funciones más esquivas, como la teoría de la mente, la autoconciencia (self-awareness) o lo que se ha denominado el 'problema difícil', la memoria episódica... Podéis encontrar la lista completa y el acceso gratuito a todos ellos aquí: In the Light of Evolution VII: The Human Mental Machinery

Os dejo una lista de los abstracts de los artículos que creo que son más interesantes:

Theory of mind and Darwin’s legacy. John Searle. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10343-10348; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301214110
We do not have an adequate theory of consciousness. Both dualism and materialism are mistaken because they deny consciousness is part of the physical world. False claims include (i) behaviorism, (ii) computationalism, (iii) epiphenomenalism, (iv) the readiness potential, (v) subjectivity, and (vi) materialism. Ontological subjectivity does not preclude epistemic objectivity. Observer relative phenomena are created by consciousness, but consciousness is not itself observer relative. Consciousness consists of feeling, sentience, or awareness with (i) qualitativeness, (ii) ontological subjectivity, (iii) unified conscious field, (iv) intentionality, and (v) intentional causation. All conscious states are caused by lower level neurobiological processes in the brain, and they are realized in the brain as higher level features. Efforts to get a detailed scientific account of how brain processes cause consciousness are disappointing. The Darwinian revolution gave us a new form of explanation; two levels were substituted: a causal level, where we specify the mechanism by which the phenotype functions, and a functional level, where we specify the selectional advantage that the phenotype provides. Sociobiology attempted to explain general features of human society, ethics, etc. It failed. For the incest taboo, it confuses inhibition with prohibition. It did not explain the moral force of the taboo. To explain the function of consciousness we cannot ask, “What would be subtracted if we subtracted consciousness but left everything else the same?” We cannot leave everything else the same because consciousness is necessary for higher functions of human and animal life. The unified conscious field gives the organism vastly increased power.

Affiliation, empathy, and the origins of theory of mind. Robert M. Seyfarth and Dorothy L. Cheney. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10349-10356; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301223110
To understand the evolution of a Theory of Mind, we need to understand the selective factors that might have jumpstarted its initial evolution. We argue that a subconscious, reflexive appreciation of others’ intentions, emotions, and perspectives is at the roots of even the most complex forms of Theory of Mind and that these abilities may have evolved because natural selection has favored individuals that are motivated to empathize with others and attend to their social interactions. These skills are adaptive because they are essential to forming strong, enduring social bonds, which in turn enhance reproductive success. We first review evidence from both humans and other animals indicating that reflexive and reflective mental state attributions are inextricably linked and play a crucial role in promoting affiliative social bonds. We next describe results from free-ranging female baboons showing that individuals who show high rates of affiliative behavior form stronger social bonds with other females. These bonds, in turn, are linked to fitness. We then provide data from three different types of social challenges (male immigration, changes in grooming behavior after the death of a close relative, and responses during playback experiments), suggesting that females who manifest high rates of affiliative behavior may also be more motivated to anticipate challenges, react adaptively to setbacks, and respond appropriately to social interactions.

Evolution of consciousness: Phylogeny, ontogeny, and emergence from general anesthesia. George A. Mashour and Michael T. Alkire. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10357-10364; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301188110
Are animals conscious? If so, when did consciousness evolve? We address these long-standing and essential questions using a modern neuroscientific approach that draws on diverse fields such as consciousness studies, evolutionary neurobiology, animal psychology, and anesthesiology. We propose that the stepwise emergence from general anesthesia can serve as a reproducible model to study the evolution of consciousness across various species and use current data from anesthesiology to shed light on the phylogeny of consciousness. Ultimately, we conclude that the neurobiological structure of the vertebrate central nervous system is evolutionarily ancient and highly conserved across species and that the basic neurophysiologic mechanisms supporting consciousness in humans are found at the earliest points of vertebrate brain evolution. Thus, in agreement with Darwin’s insight and the recent “Cambridge Declaration on Consciousness in Non-Human Animals,” a review of modern scientific data suggests that the differences between species in terms of the ability to experience the world is one of degree and not kind.

Evolution of working memory. Peter Carruthers. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10371-10378; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301195110
Working memory (WM) is fundamental to many aspects of human life, including learning, speech and text comprehension, prospection and future planning, and explicit “system 2” forms of reasoning, as well as overlapping heavily with fluid general intelligence. WM has been intensively studied for many decades, and there is a growing consensus about its nature, its components, and its signature limits. Remarkably, given its central importance in human life, there has been very little comparative investigation of WM abilities across species. Consequently, much remains unknown about the evolution of this important human capacity. Some questions can be tentatively answered from the existing comparative literature. Even studies that were not intended to do so can nonetheless shed light on the WM capacities of nonhuman animals. However, many questions remain.

The evolution of episodic memory. Timothy A. Allen and Norbert J. Fortin. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10379-10386; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301199110
One prominent view holds that episodic memory emerged recently in humans and lacks a “(neo)Darwinian evolution” [Tulving E (2002) Annu Rev Psychol 53:1–25]. Here, we review evidence supporting the alternative perspective that episodic memory has a long evolutionary history. We show that fundamental features of episodic memory capacity are present in mammals and birds and that the major brain regions responsible for episodic memory in humans have anatomical and functional homologs in other species. We propose that episodic memory capacity depends on a fundamental neural circuit that is similar across mammalian and avian species, suggesting that protoepisodic memory systems exist across amniotes and, possibly, all vertebrates. The implication is that episodic memory in diverse species may primarily be due to a shared underlying neural ancestry, rather than the result of evolutionary convergence. We also discuss potential advantages that episodic memory may offer, as well as species-specific divergences that have developed on top of the fundamental episodic memory architecture. We conclude by identifying possible time points for the emergence of episodic memory in evolution, to help guide further research in this area.

Neuroethology of primate social behavior. Steve W. C. Chang, Lauren J. N. Brent, Geoffrey K. Adams, Jeffrey T. Klein, John M. Pearson, Karli K. Watson, and Michael L. Platt. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10387-10394; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301213110
A neuroethological approach to human and nonhuman primate behavior and cognition predicts biological specializations for social life. Evidence reviewed here indicates that ancestral mechanisms are often duplicated, repurposed, and differentially regulated to support social behavior. Focusing on recent research from nonhuman primates, we describe how the primate brain might implement social functions by coopting and extending preexisting mechanisms that previously supported nonsocial functions. This approach reveals that highly specialized mechanisms have evolved to decipher the immediate social context, and parallel circuits have evolved to translate social perceptual signals and nonsocial perceptual signals into partially integrated social and nonsocial motivational signals, which together inform general-purpose mechanisms that command behavior. Differences in social behavior between species, as well as between individuals within a species, result in part from neuromodulatory regulation of these neural circuits, which itself appears to be under partial genetic control. Ultimately, intraspecific variation in social behavior has differential fitness consequences, providing fundamental building blocks of natural selection. Our review suggests that the neuroethological approach to primate behavior may provide unique insights into human psychopathology.

Making lasting memories: Remembering the significant. James L. McGaugh. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10402-10407; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301209110
Although forgetting is the common fate of most of our experiences, much evidence indicates that emotional arousal enhances the storage of memories, thus serving to create, selectively, lasting memories of our more important experiences. The neurobiological systems mediating emotional arousal and memory are very closely linked. The adrenal stress hormones epinephrine and corticosterone released by emotional arousal regulate the consolidation of long-term memory. The amygdala plays a critical role in mediating these stress hormone influences. The release of norepinephrine in the amygdala and the activation of noradrenergic receptors are essential for stress hormone-induced memory enhancement. The findings of both animal and human studies provide compelling evidence that stress-induced activation of the amygdala and its interactions with other brain regions involved in processing memory play a critical role in ensuring that emotionally significant experiences are well-remembered. Recent research has determined that some human subjects have highly superior autobiographic memory of their daily experiences and that there are structural differences in the brains of these subjects compared with the brains of subjects who do not have such memory. Understanding of neurobiological bases of such exceptional memory may provide additional insights into the processes underlying the selectivity of memory.

Justice- and fairness-related behaviors in nonhuman primates. Sarah F. Brosnan. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10416-10423; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301194110
A distinctive feature across human societies is our interest in justice and fairness. People will sometimes invest in extremely costly behavior to achieve fair outcomes for themselves and others. Why do people care so much about justice? One way to address this is comparatively, exploring behaviors related to justice and fairness in other species. In this paper, I review work exploring responses to inequity, prosocial behavior, and other relevant behaviors in nonhuman primates in an effort to understand both the potential evolutionary function of these behaviors and the social and ecological reasons for the individual differences in behavior. I also consider how these behaviors relate to human behavior, particularly in the case of experimental studies using games derived from experimental economics to compare nonhuman primates’ responses to those of humans in similar experimental conditions. These results emphasize the importance of a comparative approach to better understand the function and diversity of human behavior.

From perception to pleasure: Music and its neural substrates. Robert J. Zatorre and Valorie N. Salimpoor. PNAS 2013 110 (Supplement 2) 10430-10437; published ahead of print June 10, 2013, doi:10.1073/pnas.1301228110
Music has existed in human societies since prehistory, perhaps because it allows expression and regulation of emotion and evokes pleasure. In this review, we present findings from cognitive neuroscience that bear on the question of how we get from perception of sound patterns to pleasurable responses. First, we identify some of the auditory cortical circuits that are responsible for encoding and storing tonal patterns and discuss evidence that cortical loops between auditory and frontal cortices are important for maintaining musical information in working memory and for the recognition of structural regularities in musical patterns, which then lead to expectancies. Second, we review evidence concerning the mesolimbic striatal system and its involvement in reward, motivation, and pleasure in other domains. Recent data indicate that this dopaminergic system mediates pleasure associated with music; specifically, reward value for music can be coded by activity levels in the nucleus accumbens, whose functional connectivity with auditory and frontal areas increases as a function of increasing musical reward. We propose that pleasure in music arises from interactions between cortical loops that enable predictions and expectancies to emerge from sound patterns and subcortical systems responsible for reward and valuation.

martes, 18 de junio de 2013

La antropología del "Jodo, ko!"

Por fin he terminado los exámanes de antropología, y comienzo de nuevo la lectura de papers y libros por mi cuenta hasta la siguiente tanda. Entre los papers que he encontrado me ha llamado la atención uno en concreto:

Jorgensen, Annette,  "Spanish teenage language and the COLAm corpus", Bergen Language and Linguistics Studies (2013).

En primer lugar me pareció curioso que la universidad de Bergen en Noruega se interese por el lenguaje de los jóvenes españoles. En segundo lugar, tras algunas asignaturas de antropología ligüistica me apetecía leer algo de esta rama, así que era un buen comienzo.

El artículo comienza presentando el COLAm, un corpus de datos de conversaciones de jóvenes madrileños. El estudio de esta variedad social (diastrática) de la lengua estándar basa su interés en que son los jóvenes quienes introducen más variaciones en el lenguaje, las cuales son adquiridas con posterioridad por otros sectores sociales y son una de las mayores contribuciones a la evolución del lenguaje.

Cada variedad del lenguaje se distingue por unas características que son las que en el artículo llaman el tatuaje de la lengua. Entre las características del lenguaje de los jóvenes el artículo habla de las siguiente:

- Exageración y rodeos: 

Un ejemplo del primero sería la siguiente conversación extraída del corpus COLAm:
Sara: vale, pero el culo justamente que lo tengo como una mesa camilla 
Olga:  ¿qué dices, tía? 
Sara: es como un pueblo mi culo, tía! (MAORE2J01)
Y un ejemplo del segundo sería:
cuando en plan me saca de mis casillas
- El uso de vocativos: 
Estos serían los típicos "tío", "co", "neng", "macho", "tronco", etc.

- Creaciones léxicas y anglicismos.
El artículo pone el ejemplo de la palabra "flipar" como una adopción de un anglicismo (flip).

- Palabras tabú y palabrotas: 
Aquí es interesante el ejemplo que sale en el artículo:
Me cago en tu puta madre
En esta frase se estarían usando tabús sexuales, sociales y escatológicos.

En resumen, el uso de estas estrategias lingüisticas se motivaría por la falta de confianza de los jóvenes en sí mismos, la necesidad de aceptación por el grupo y la falta de escalas de grises en los juicios que hacen de los acontecimientos.

Es un buen ejemplo de pragmática ligüistica, especialmente cognitiva, desde un punto funcionalista y a la vez desde el estudio de la variación de la lengua entre distintos estratos sociales, en este caso por edad.

La próxima vez que escuche un "ayer se quedó chaval flipado porque están mazo de guapos son dos
mensajes tronco que se los escribí pero no se los he mandado" (frase sacada del artículo) será cuestión de echar oreja y aprender un poco de lingüística en el campo.

ResearchBlogging.orgJorgensen, Annette (2013). Spanish teenage language and the COLAm corpus Bergen Language and Linguistics Studies

domingo, 20 de enero de 2013

Buscando patrones de llamadas para detectar robots y fraudes relefónicos

Hoy he encontrado uno de esos artículos que lo tienen casi todo. En primer lugar es de acceso libre, y luego el tema. Tiene estadística, patrones de conducta, Big Data y aplicaciones prácticas que pueden ahorrar mucho dinero a un sector tan importante como es el de las telecomunicaciones.

El paper es el siguiente: Calling patterns in human communication dynamics. Lo que han hecho es analizar los patrones de llamada de los 100.000 usuarios más activos de un operador chino y han visto que, en contra de los que se pensaba, la probabilidad del tiempo entre llamadas no sigue una distribución exponencial, sino una distribución Weibull.

Lo interesante es que los usuarios que tenían una distribución exponencial no eran humanos, sino que pertenecían a números de llamada automática, robots, fraudes telefónicos, etc. Esta información puede ser muy útil para los operadores, ya que pueden poner a ciertos números en "listas grises" como sospechosos de prácticas sospechosas y analizarlos más tarde en detalle.

Os copio el abstract:

Modern technologies not only provide a variety of communication modes (e.g., texting, cell phone conversation, and online instant messaging), but also detailed electronic traces of these communications between individuals. These electronic traces indicate that the interactions occur in temporal bursts. Here, we study intercall duration of communications of the 100,000 most active cell phone users of a Chinese mobile phone operator. We confirm that the intercall durations follow a power-law distribution with an exponential cutoff at the population level but find differences when focusing on individual users. We apply statistical tests at the individual level and find that the intercall durations follow a power-law distribution for only 3,460 individuals (3.46%). The intercall durations for the majority (73.34%) follow a Weibull distribution. We quantify individual users using three measures: out-degree, percentage of outgoing calls, and communication diversity. We find that the cell phone users with a power-law duration distribution fall into three anomalous clusters: robot-based callers, telecom fraud, and telephone sales. This information is of interest to both academics and practitioners, mobile telecom operators in particular. In contrast, the individual users with a Weibull duration distribution form the fourth cluster of ordinary cell phone users. We also discover more information about the calling patterns of these four clusters (e.g., the probability that a user will call the cr-th most contact and the probability distribution of burst sizes). Our findings may enable a more detailed analysis of the huge body of data contained in the logs of massive users.


ResearchBlogging.orgJiang, Z., Xie, W., Li, M., Podobnik, B., Zhou, W., & Stanley, H. (2013). Calling patterns in human communication dynamics Proceedings of the National Academy of Sciences DOI: 10.1073/pnas.1220433110

jueves, 29 de noviembre de 2012

Cariño, esto no es lo que parece, es un experimento

En psicología evolucionista parece que hay una obsesión con el sexo, pero no es para menos. Cada uno de los sexos tiene diferentes costes de reproducción o inversión parental mínima, lo que define en cada ecosistema unas estrategias que maximizan el éxito reproductivo de un individuo dependiendo de su sexo, su condición, su posición social, su valor reproductivo, etc. Esto hace que se generen diferentes relaciones entre sexos, clases sociales, edades, generaciones, etc. en diferentes sociedades.

Esto está muy bien en el papel, pero para probarlo hay que diseñar experimentos y los hay de muchos tipos, desde las encuestas a los experimentos en los que los objetos de estudio no conocen el propósito real del experimento. Sin embargo, la mayoría de ellos se llevan a cabo en el entorno controlado y estéril de un laboratorio.

El laboratorio presenta un problema fundamental: no es un entorno real, por lo que es posible que los módulos mentales que deberían funcionar no lo hagan o lo hagan de una manera diferente, ya que muchos de ellos dependen del contexto.

Pongamos un ejemplo: En biología y antropología ha habido un largo debate sobre si la ovulación femenina humana era oculta o visible. A primera vista, las mujeres humanas no muestran los rasgos que muestran otros homínidos durante periodo fértil, como una inflamación de los pechos, ya que en los humanos esto es permanente una vez pasada la pubertad de la mujer. Supongamos que diseñamos un experimento en el que ponemos a un grupo de hombres en un laboratorio y les presentamos otro grupo de mujeres para que adivinen cuál de ellas está ovulando. ¿Esto podría funcionar? Lo más probable es que no, ya que si existe un módulo evolutivo en el hombre como adaptación a la ocultación de la ovulación de la mujer, no tiene por qué ser a nivel consciente.

Geoffrey Miller pensó en eso y decidió irse a clubs de striptease a preguntar a las bailarinas cuantas propinas recibían a lo largo de un mes. Con este artículo consiguió dos cosas. La primera fue que consiguió el Ig Nobel Prize 2008 que se da a los descubrimientos científicos más inusuales y triviales, y el segundo fue que probó que las bailarinas recibían más dinero en periodos de ovulación que cuando no eran fértiles. Esto, y ahora le voy a llevar la contraria a los Ig Nobel, no me parece nada trivial, ya que cuestiona la ocultación de la ovulación femenina y demuestra la discriminación (al menos inconsciente) por parte de los hombres de periodos de fertilidad en la mujer, sobre todo en un comportamiento puramente de cortejo como es el intercambio de dinero por sexo (en este caso, lap-dance).

Otro ejemplo de experimento en lugares en los que tu novia/mujer no se creería la excusa de "no es lo que parece, cariño, es un experimento científico", es el que el neuroescéptico denomina "el mejor experimento de todos los tiempos". Esta vez en lugar de elegir un club de striptease han escogido como entorno real del experimento un sex-club donde los socios van a realizar intercambios sexuales libres, solos o en pareja.

La excusa hipótesis que se quería probar era si los hombres que mantienen relaciones sexuales tienen mayores niveles de testosterona que los que solo miran. El resultado fue positivo, lo que tiene importantes implicaciones, ya que esta hormona afecta a ciertos rasgos de la personalidad y al comportamiento de la persona.

Así que ya sabéis, si sois un departamentos de psicología o antropología y estáis faltos de estudiantes que os ayuden a llevar a cabo los experimentos, igual tenéis que replantear el enfoque y buscar algo más "de campo"...

ResearchBlogging.orgMiller, G., Tybur, J., & Jordan, B. (2007). Ovulatory cycle effects on tip earnings by lap dancers: economic evidence for human estrus?☆ Evolution and Human Behavior, 28 (6), 375-381 DOI: 10.1016/j.evolhumbehav.2007.06.002

Escasa, M., Casey, J., & Gray, P. (2010). Salivary Testosterone Levels in Men at a U.S. Sex Club Archives of Sexual Behavior, 40 (5), 921-926 DOI: 10.1007/s10508-010-9711-3

miércoles, 28 de noviembre de 2012

En efecto biológico de la adversidad en los primeros momentos

Hace ya tiempo escribí sobre el efecto del cuidado y contacto directo en recién nacidos, sobre todo basado en el experimento de René Splitz en los años 40.

Hace un mes, PNAS publicó de forma abierta una serie de artículos muy interesantes sobre los efectos biológicos del estrés en edades tempranas en el coloquio titulado Biological Embedding of Early Social Adversity: From Fruit Flies to Kindergartners. A continuación copio titulo y abstract de algunos artículos que me parecen interesantes. Podéis encontrar todos ellos de forma gratuita y abierta en el link anterior:

Social stratification, classroom climate, and the behavioral adaptation of kindergarten childrenSocioeconomic status (SES) is the single most potent determinant of health within human populations, from infancy through old age. Although the social stratification of health is nearly universal, there is persistent uncertainty regarding the dimensions of SES that effect such inequalities and thus little clarity about the principles of intervention by which inequalities might be abated. Guided by animal models of hierarchical organization and the health correlates of subordination, this prospective study examined the partitioning of children's adaptive behavioral development by their positions within kindergarten classroom hierarchies. A sample of 338 5-y-old children was recruited from 29 Berkeley, California public school classrooms. A naturalistic observational measure of social position, parent-reported family SES, and child-reported classroom climate were used in estimating multilevel, random-effects models of children's adaptive behavior at the end of the kindergarten year. Children occupying subordinate positions had significantly more maladaptive behavioral outcomes than their dominant peers. Further, interaction terms revealed that low family SES and female sex magnified, and teachers’ child-centered pedagogical practices diminished, the adverse influences of social subordination. Taken together, results suggest that, even within early childhood groups, social stratification is associated with a partitioning of adaptive behavioral outcomes and that the character of larger societal and school structures in which such groups are nested can moderate rank–behavior associations.



Brain on stress: How the social environment gets under the skin
Stress is a state of the mind, involving both brain and body as well as their interactions; it differs among individuals and reflects not only major life events but also the conflicts and pressures of daily life that alter physiological systems to produce a chronic stress burden that, in turn, is a factor in the expression of disease. This burden reflects the impact of not only life experiences but also genetic variations and individual health behaviors such as diet, physical activity, sleep, and substance abuse; it also reflects stable epigenetic modifications in development that set lifelong patterns of physiological reactivity and behavior through biological embedding of early environments interacting with cumulative change from experiences over the lifespan. Hormones associated with the chronic stress burden protect the body in the short run and promote adaptation (allostasis), but in the long run, the burden of chronic stress causes changes in the brain and body that can lead to disease (allostatic load and overload). Brain circuits are plastic and remodeled by stress to change the balance between anxiety, mood control, memory, and decision making. Such changes may have adaptive value in particular contexts, but their persistence and lack of reversibility can be maladaptive. However, the capacity of brain plasticity to effects of stressful experiences in adult life has only begun to be explored along with the efficacy of top-down strategies for helping the brain change itself, sometimes aided by pharmaceutical agents and other treatments.

Experience and the developing prefrontal cortex
The prefrontal cortex (PFC) receives input from all other cortical regions and functions to plan and direct motor, cognitive, affective, and social behavior across time. It has a prolonged development, which allows the acquisition of complex cognitive abilities through experience but makes it susceptible to factors that can lead to abnormal functioning, which is often manifested in neuropsychiatric disorders. When the PFC is exposed to different environmental events during development, such as sensory stimuli, stress, drugs, hormones, and social experiences (including both parental and peer interactions), the developing PFC may develop in different ways. The goal of the current review is to illustrate how the circuitry of the developing PFC can be sculpted by a wide range of pre- and postnatal factors. We begin with an overview of prefrontal functioning and development, and we conclude with a consideration of how early experiences influence prefrontal development and behavior.

Social information changes the brain
Social animals live in complex physical and social environments requiring them to attend and rapidly respond to social and environmental information by changing their behavior. A key social influence is rank or status, a ubiquitous element in animal societies. Rank typically regulates access to reproduction and other resources, among other consequences for individuals. Because reproduction is arguably the most important event in any animals’ life, understanding how reproduction is regulated by social status and related physiological factors can instruct our understanding of evolutionary change. This article reviews evidence from a model social system in which reproduction is tightly controlled by social status. Surprisingly, changes in social status have rapid and profound effects over very short time scales and radically alter overt behavior, as well as physiological, cellular, and molecular factors that regulate reproductive capacity.

Associations between early life adversity and executive function in children adopted internationally from orphanages
Executive function (EF) abilities are increasingly recognized as an important protective factor for children experiencing adversity, promoting better stress and emotion regulation as well as social and academic adjustment. We provide evidence that early life adversity is associated with significant reductions in EF performance on a developmentally sensitive battery of laboratory EF tasks that measured cognitive flexibility, working memory, and inhibitory control. Animal models also suggest that early adversity has a negative impact on the development of prefrontal cortex-based cognitive functions. In this study, we report EF performance 1 y after adoption in 2.5- to 4-y-old children who had experienced institutional care in orphanages overseas compared with a group of age-matched nonadopted children. To our knowledge, this is the youngest age and the soonest after adoption that reduced EF performance has been shown using laboratory measures in this population. EF reductions in performance were significant above and beyond differences in intelligence quotient. Within the adopted sample, current EF was associated with measures of early deprivation after controlling for intelligence quotient, with less time spent in the birth family before placement in an institution and lower quality of physical/social care in institutions predicting poorer performance on the EF battery.

Prenatal exposure to antidepressants and depressed maternal mood alter trajectory of infant speech perception
Language acquisition reflects a complex interplay between biology and early experience. Psychotropic medication exposure has been shown to alter neural plasticity and shift sensitive periods in perceptual development. Notably, serotonin reuptake inhibitors (SRIs) are antidepressant agents increasingly prescribed to manage antenatal mood disorders, and depressed maternal mood per se during pregnancy impacts infant behavior, also raising concerns about long-term consequences following such developmental exposure. We studied whether infants’ language development is altered by prenatal exposure to SRIs and whether such effects differ from exposure to maternal mood disturbances. Infants from non–SRI-treated mothers with little or no depression (control), depressed but non–SRI-treated (depressed-only), and depressed and treated with an SRI (SRI-exposed) were studied at 36 wk gestation (while still in utero) on a consonant and vowel discrimination task and at 6 and 10 mo of age on a nonnative speech and visual language discrimination task. Whereas the control infants responded as expected (success at 6 mo and failure at 10 mo) the SRI-exposed infants failed to discriminate the language differences at either age and the depressed-only infants succeeded at 10 mo instead of 6 mo. Fetuses at 36 wk gestation in the control condition performed as expected, with a response on vowel but not consonant discrimination, whereas the SRI-exposed fetuses showed accelerated perceptual development by discriminating both vowels and consonants. Thus, prenatal depressed maternal mood and SRI exposure were found to shift developmental milestones bidirectionally on infant speech perception tasks.

Effects of early intervention and the moderating effects of brain activity on institutionalized children's social skills at age 8
The present study examined the social skills of previously institutionalized, 8-y-old Romanian children from the Bucharest Early Intervention Project and the influence of attachment security and brain electrical activity (alpha power) on these skills. Participants included children randomized to an intervention involving foster care [Foster Care Group (FCG)], children randomized to remain in institutions [Care As Usual Group (CAUG)], and never-institutionalized children living with their families in the Bucharest community [Never-Institutionalized Group (NIG)]. A continuous rating of children’s attachment security to their primary caregiver was assessed at 42 mo of age. When children were 8 y old, teachers rated their social skills, and the children’s resting electroencephalogram alpha power was recorded. Teachers rated social skills of FCG children who were placed into foster care before 20 mo of age as no different from NIG children, and both of these groups were higher than CAUG children and FCG children placed after 20 mo. Electroencephalogram alpha power at age 8 significantly moderated the relations between attachment security and social skills. These findings characterize institutionalized children’s social skills in middle childhood within the context of a randomized intervention while highlighting the roles of both relational and biological factors in these developmental trajectories.

Conserved epigenetic sensitivity to early life experience in the rat and human hippocampus
Early life experience is associated with long-term effects on behavior and epigenetic programming of the NR3C1 (GLUCOCORTICOID RECEPTOR) gene in the hippocampus of both rats and humans. However, it is unlikely that such effects completely capture the evolutionarily conserved epigenetic mechanisms of early adaptation to environment. Here we present DNA methylation profiles spanning 6.5 million base pairs centered at the NR3C1 gene in the hippocampus of humans who experienced abuse as children and nonabused controls. We compare these profiles to corresponding DNA methylation profiles in rats that received differential levels of maternal care. The profiles of both species reveal hundreds of DNA methylation differences associated with early life experience distributed across the entire region in nonrandom patterns. For instance, methylation differences tend to cluster by genomic location, forming clusters covering as many as 1 million bases. Even more surprisingly, these differences seem to specifically target regulatory regions such as gene promoters, particularly those of the protocadherin α, β, and γ gene families. Beyond these high-level similarities, more detailed analyses reveal methylation differences likely stemming from the significant biological and environmental differences between species. These results provide support for an analogous cross-species epigenetic regulatory response at the level of the genomic region to early life experience.

Socioeconomic gradients in child development in very young children: Evidence from India, Indonesia, Peru, and Senegal
Gradients across socio-economic position exist for many measures of children's health and development in higher-income countries. These associations may not be consistent, however, among the millions of children living in lower- and middle-income countries. Our objective was to examine child development and growth in young children across socio-economic position in four developing countries. We used cross-sectional surveys, child development assessments, measures of length (LAZ), and home stimulation (Family Care Index) of children in India, Indonesia, Peru, and Senegal. The Extended Ages and Stages Questionnaire (EASQ) was administered to parents of all children ages 3–23 mo in the household (n =8,727), and length measurements were taken for all children 0–23 mo (n = 11,102). Household wealth and maternal education contributed significantly and independently to the variance in EASQ and LAZ scores in all countries, while controlling for child's age and sex, mother's age and marital status, and household size. Being in the fifth wealth quintile in comparison with the first quintile was associated with significantly higher EASQ scores (0.27 to 0.48 of a standardized score) and higher LAZ scores (0.37 to 0.65 of a standardized score) in each country, while controlling for maternal education and covariates. Wealth and education gradients increased over the first two years in most countries for both EASQ and LAZ scores, with larger gradients seen in 16–23-mo-olds than in 0–7mo-olds. Mediation analyses revealed that parental home stimulation activities and LAZ were significant mediating variables and explained up to 50% of the wealth effects on the EASQ.

Early environments and the ecology of inflammation
Recent research has implicated inflammatory processes in the pathophysiology of a wide range of chronic degenerative diseases, although inflammation has long been recognized as a critical line of defense against infectious disease. However, current scientific understandings of the links between chronic low-grade inflammation and diseases of aging are based primarily on research in high-income nations with low levels of infectious disease and high levels of overweight/obesity. From a comparative and historical point of view, this epidemiological situation is relatively unique, and it may not capture the full range of ecological variation necessary to understand the processes that shape the development of inflammatory phenotypes. The human immune system is characterized by substantial developmental plasticity, and a comparative, developmental, ecological framework is proposed to cast light on the complex associations among early environments, regulation of inflammation, and disease. Recent studies in the Philippines and lowland Ecuador reveal low levels of chronic inflammation, despite higher burdens of infectious disease, and point to nutritional and microbial exposures in infancy as important determinants of inflammation in adulthood. By shaping the regulation of inflammation, early environments moderate responses to inflammatory stimuli later in life, with implications for the association between inflammation and chronic diseases. Attention to the eco-logics of inflammation may point to promising directions for future research, enriching our understanding of this important physiological system and informing approaches to the prevention and treatment of disease.

Early childhood poverty, immune-mediated disease processes, and adult productivity
This study seeks to understand whether poverty very early in life is associated with early-onset adult conditions related to immune-mediated chronic diseases. It also tests the role that these immune-mediated chronic diseases may play in accounting for the associations between early poverty and adult productivity. Data (n = 1,070) come from the US Panel Study of Income Dynamics and include economic conditions in utero and throughout childhood and adolescence coupled with adult (age 30–41 y) self-reports of health and economic productivity. Results show that low income, particularly in very early childhood (between the prenatal and second year of life), is associated with increases in early-adult hypertension, arthritis, and limitations on activities of daily living. Moreover, these relationships and particularly arthritis partially account for the associations between early childhood poverty and adult productivity as measured by adult work hours and earnings. The results suggest that the associations between early childhood poverty and these adult disease states may be immune-mediated.

Leveraging the biology of adversity to address the roots of disparities in health and development
Extensive evidence that personal experiences and environmental exposures are embedded biologically (for better or for worse) and the cumulative knowledge of more than four decades of intervention research provide a promising opportunity to mobilize evolving scientific insights to catalyze a new era of more effective early childhood policy and practice. Drawing on emerging hypotheses about causal mechanisms that link early adversity with lifelong impairments in learning, behavior, and health, this paper proposes an enhanced theory of change to promote better outcomes for vulnerable, young children by strengthening caregiver and community capacities to reduce or mitigate the impacts of toxic stress, rather than simply providing developmental enrichment for the children and parenting education for their mothers.


martes, 27 de noviembre de 2012

La cultura zombie como reflejo de la sociedad

The Walking Dead - fuente de la imagen screenrant

Hace ya un tiempo que leí a Levi-Strauss y sus análisis de los mitos como un modo de analizar las estructuras sociales de la cultura en la que se desarrollan esos mitos. Desde entonces me ha resultado interesante ver desde ese punto de vista los mitos de la sociedad occidental en la que vivimos y destriparlos para ver qué dicen de nosotros.

Hoy, poniéndome al día de los blogs que suelo leer he encontrado un artículo muy interesante en el que trata el fenómeno de la cultura zombie desde un punto de vista similar. Gran parte del artículo se basa en el trabajo From Voodoo to Viruses: The Evolution of the Zombie in Twentieth Century Popular Culture, en el que habla de la evolución de los zombies, desde la tradición haitiana, pasando por George Rodriguez y su peícula La noche de los muertos vivientes en el 68 hasta nuestros días.

Es interesante ver como a través del tiempo los zombies han ido asimilando los miedos de cada generación. En el film de Rodriguez los zombies vienen del espacio, en Day by Day Armageddon surgen de un escape nuclear y en el Retorno de los Muertos Vivientes es un escape de gas militar.

Los zombies de hoy en día son muy diferentes. Se transmite por infección, e incluso hay una diferencia en las películas según si son "zombies" o "infectados" por las características del zombie. En un mundo en el que puedes cambiar de continente 3 veces al día, una infección global es el miedo más común de fondo en la población. No hay más que recordar los ataques episódicos de pánico global y gente con mascarillas en aeropuertos por la gripe X (X = aviar, porcina, etc.).


También el post comenta la diferencia de los zombies con otras culturas pop anteriores, como los vampiros. No necesitas a dios para matar un zombie, lo que en una sociedad cada vez más laica y humanista se transforma en que los zombies son inmunes a cruces, agua bendita y estacas bendecidas. Este sería otro ejemplo de como la cultura moldea sus mitos y de como analizándolos se pueden conocer aspectos de la sociedad que los crea y donde evolucionan.

Como veis, no hay referencias a cruces ni agua bendita en la guía de supervivencia

No he podido leerme aún el trabajo completo que nombraba al principio, pero me parece muy interesante la evolución de la que habla y el análisis que hace del fenómeno zombie en varios ámbitos de la cultura, como películas, videojuegos o literatura.


ResearchBlogging.orgTwohy, M (2008). From Voodoo to Viruses: The Evolution of the Zombie in Twentieth Century Popular Culture Trinity College London

sábado, 10 de noviembre de 2012

¿De la cerveza a la agricultura?

Hace unos años tuve la suerte de visitar (como un turista más) uno de los asentamientos más antiguos e interesantes que se han encontrado hasta la fecha. Se trata de Göbekli Tepe, o el monte barrigudo, aunque por los artículo que voy a presentar hoy, es posible que esa tripa sea cervecera.


El artículo se titula "The role of cult and feasting in the emergence of Neolithic communities. New evidence from Göbekli Tepe, south-eastern Turkey". En él se presentan dos temas importantes.

El primero de ellos es la descripción del tipo de comunidad que habitaba el lugar. El sitio está ubicado en lo alto de un monte y parece haber sido el lugar de reunión de tribus de colectores-recolectores del neolítico pre-cerámico (Pre-Pottery Neolitic) que compartían la misma cultura, también encontrada en otros yacimientos de Turquía y Siria. Los dibujos en piedra que se han encontrado parecen describir rituales mágico-religiosos, danzas y animales presentes en la zona, sobre todo serpientes, escorpiones, jabalíes, ciervos y pájaros.

Este tipo de reuniones de tribus de cazadores-recolectores se da también en sociedades de cazadores-recolectores actuales, en las que se puede observar una estacionalidad de la cohesión social con periodos dispersos y otros más cohesionados en lo que se exhibe una mayor religiosidad. Estos ciclos vienen dados por la estacionalidad de los medios de producción. En este caso, una sociedad de cazadores-recolectores entre el Tigris y el Eufrates seguramente tendrían una gran dependencia de los recursos que tuviesen disponibles, tanto de caza y pesca como de vegetales salvajes que pudiesen encontrar.

A su vez, el hecho de que almacenasen alimentos (cosa sobre la que volveremos después) nos da pistas sobre el tipo de organización social que también comenta en el artículo. En sociedades actuales de cazadores-recolectores con un uso diferido de los recursos aparecen "acumuladores" o "grandes hombres" que hacen que el grupo compita con otros grupos en demostraciones de recursos comunales en forma de festivales. Ejemplos de esto los tenemos en los potlatchs de América del Norte o en los mumi de las Islas Salomon.

Es posible que en estas reuniones fuesen demostraciones de poder en forma de festivales de los grandes hombres de las bandas que formaban la tribu, lo que podría explicar de dónde salió la organización y la fuerza de trabajo necesaria para trasladar los monolitos a la cima de la montaña o incluso a quién representan. También nos da pistas de la posible estratificación social de esta sociedad.

Y aquí es donde viene el segundo punto interesante del articulo. En las excavaciones han encontrado unas bañeras de piedra en unas habitaciones que podrían haber servido de cocina. Entre los restos de la excavación han encontrado restos de cereales salvajes, como el trigo y la cebada. Esto ha hecho surgir de nuevo una pregunta que surgió ya en 1953 en el ‘Braidwood Symposium’. ¿La agricultura surgió para producir pan o cerveza?

En principio parece más sencillo llegar al descubrimiento de la cerveza que la del pan. Sólo tienes que dejar cereal con agua y dejar que fermente. Los efectos son mucho más divertidos que con el pan, más calóricos, eliminas el problema de la intolerancia al gluten, se conserva mejor y más tiempo y además, quitas también el sabor amargo que tienen los cereales salvajes a diferencia de los domesticados. En sociedades antiguas como en el Egipto faraónico se utilizaba la cerveza para pagar a los trabajadores, por lo que nos puede dar una idea del valor de este producto en la antigüedad.

Los autores han tratado encontrar trazas de oxalatos en los recipientes de piedra que se cree que habían servido para producir cervezas primitivas, pero los resultados no han sido concluyentes. En algunos casos fueron positivos y en otros negativos, por lo que tendremos que esperar a pruebas más precisas o nuevos descubrimientos.

Es una pena que los resultados no hayan sido concluyentes, sin embargo, la presencia en la zona y en el yacimiento de restos de cereales salvajes y las ventajas que aporta la cerveza nos devuelve a la pregunta de qué fue antes, ¿el pan o la cerveza?

ResearchBlogging.orgOliver Dietrich, Manfred Heun, Jens Notroff, Klaus Schmidt and Martin Zarnkow (2012). The role of cult and feasting in the emergence of Neolithic communities. New evidence from Göbekli Tepe, south-eastern Turkey Antiquity

jueves, 1 de noviembre de 2012

El efecto de la cultura en la locura

Imaginemos dos personas en diferentes partes del mundo, una en Estados Unidos y otra en India. Las dos escuchan voces en su interior, pero ¿dicen lo mismo? ¿Afecta la cultura a la forma en la que se manifiesta la esquizofrenia?

Según una conferencia en la ‘Culture, Mind and Brain conference’ celebrada en Los Angeles parece que sí. La charla se titula Hearing Voices in Accra and Chennai: How Culture Makes a Difference to Psychiatric Experience y presenta el trabajo de Tanya Luhrmann con pacientes diagnosticados con esquizofrenia según el DSM en tres culturas diferentes, USA, Ghana e India.


Todos ellos escuchaban voces, pero tanto las características de las mismas, como lo que decían cambiaba sustancialmente. Las voces americanas solían ser negativas y asociadas a la enfermedad diagnosticada. Las africanas estaban asociadas a dios, y en muchos casos eran voces buenas que les ayudaban a actuar correctamente y en el caso indio eran voces muchas veces de sus antepasados y que les decían cómo actuar correctamente en la sociedad, en algunas de forma bastante obscena e incluso graciosa.

Lo interesante de esto es que todos ellos parecen estar bajo el mismo fenómeno, pero la manifestación del mismo cambia según la sociedad. Es muy interesante ver cómo en algunas situaciones estas voces pueden ser incluso beneficiosas para el individuo, como en algunos casos africanos o indios, que los atribuyen a un dios o a un antepasado con voces positivas. Eso podría darnos alguna pista de cómo esta condición puede haber subsistido a lo lago de la historia de la humanidad, ya que al tener un gran componente hereditario, debe haber tenido alguna utilidad o haber dado algún beneficio para el que la padece, ya que de lo contrario, de ser un coste neto en toda situación, hubiese sufrido una selección negativa y hubiese desaparecido.

Tenéis más información sobre la charla en uno de los blogs de PLoS ONE.

Como habéis podido ver, he bajado el ritmo de publicaciones, en parte debido a que mis estudios de antropología me están ocupando parte del tiempo que tenía destinado a esto. De todas formas, este pequeño descanso de publicación espero que sirva para poder seguir escribiendo con un fondo más sólido y tener artículos cada vez con más chicha. 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Reconocimiento automático de fotos de grupo de fiesta

Esta semana un amigo me mandó un artículo que me podría interesar y dio la casualidad que mirando los autores encontré a una ex-compañera de la carrera de ingeniería informática (¡enhorabuena por el paper Ana Cris!). El artículo se titula Urban Tribes: Analyzing Group Photos from a Social Perspective y trata del reconocimiento de atributos sociales en fotos de grupo.

Técnicamente me parece muy bueno. Consiguen unir varios algoritmos de reconocimiento de personas y facial, a la vez que extraer algunos atributos como % de piel visible, el sexo, si sonríe o no, si tiene el pelo largo, si lleva sombrero, si tiene camiseta o manga larga, la distancia entre las caras, etc. El objetivo principal del trabajo es conseguir agrupar automáticamente por medio de estos atributos fotos pertenecientes a lo que ellos llaman "tribus urbanas". Sin embargo, lo que parece una utilización de la teoría de señalización aplicada a la categorización de grupos sociales, tiene algunos puntos que me gustaría poder comentar, al menos que puedan servir para afinar trabajos de este tipo en el futuro.

En primer lugar, el artículo parte de la afirmación de que en las fotos de grupo aparecen personas que pertenecen a la misma tribu urbana. Pero ¿Qué es una tribu urbana? ¿Qué tipos de grupos existen? ¿Son todos los grupos tribus urbanas?

En principio, los metadrives darwininanos nos definirían dos tipos de grupos, uno sería el grupo familiar, regulado por la selección de parentesco y el segundo sería el grupo cercano regulado por el altruismo recíproco. Además de estos dos, tendríamos los grupos de trabajo, que no tienen por qué tener relaciones sociales fuertes, pero que hacen que los miembros trabajen en objetivos comunes, y por último tenemos el grupo cultural, que es lo que se conocería por "tribu social".

¿Qué caracteriza a una tribu urbana? 

Una tribu urbana es un grupo social con un grupo de señales comunes y distintas del resto del conjunto de la sociedad. Como todo grupo social, tendrá máscaras de alto coste que identifique a los que las poseen como miembros del grupo, y tendrá su propia jerarquía de medallas que regulará la jerarquía social de sus portadores, además de su preferencia por ciertas plumas e incluso personalidad asociada al grupo social (los moteros tienen una personalidad diferente a los emos o los hippies). Esto es parte del efecto que tienen las máscaras y la supresión de la personalidad individual y la adopción de caracteres del grupo social al que se asocia esa máscara, efecto conocido como vestimenta incorporada.

Los 5 grandes rasgos de la personalidad, que se pueden aplicar también a los grupos culturales.

Además de todo esto, tenemos que diferenciar entre contexto y persona. Un contexto social va a definir unas normas sociales y convenciones específicas que en algunas ocasiones van a implicar la aplicación de ciertas señales y el tabú de otras. No es lo mismo un contexto de playa que un contexto de una boda.  Sin embargo, la pertenencia a un grupo social será independiente del contexto social. ¿Qué implicaciones tiene esto?

Yo mismo puedo aparecer en fotos de grupo en diferentes contextos sociales, como en la playa, jugando un partido de fútbol, de boda, en una fiesta de disfraces y tomando unas cañas en un bar. Cada uno de estos contextos tienen normas de vestimenta y tabús que restringen las señales que se muestran en cada uno. En la playa llevaré bañador, en el partido camiseta y pantalones cortos, de boda iré con traje y corbata, en la fiesta de disfraces quién sabe qué llevaré puesto y en el bar iré casual. Sin embargo, tal y como está planteado el artículo, yo, siendo la misma persona, pertenecería a 5 "tribus urbanas" diferentes por el hecho de aparecer en contextos sociales diferentes.

Esto no es malo. Podría ser interesante un trabajo futuro en la distinción de diferentes contextos sociales, basándose en convenciones de este tipo, de hecho, es muy similar a los que han conseguido ya en este artículo. Esto podría tener implicaciones muy potentes en la segmentación de público para publicidad en redes sociales tipo Facebook (alguien que suele ir a la montaña le iteresarán botas de montaña, y alguien que va mucho a la playa tablas de surf).

Otra guerra es la distinción de tribus urbanas. Como hemos dicho, una tribu urbana se caracteriza por el uso de un grupo de señales distintas del resto de la sociedad general en la que se desarrolla e independientemente del contexto social en el que se tome la foto. En el artículo veo que tienen acceso a atributos muy interesantes para la detección de señales, entre ellos el % de piel, tipo de peinado, sombrero, gafas, etc. Para futuros trabajos, me parecería muy importante desarrollar identificadores automáticos de:
  • Tipo de maquillaje: Si se tiene acceso al color de piel, sexo y a la posición de los labios y ojos se podrían desarrollar detectores del tipo de maquillaje, como color del pintalabios, sombra de ojos, maquillaje en hombres, etc. Esto es muy importante, ya que algunas tribus urbanas se caracterizan por usos distintivos de maquillaje o la ausencia del mismo (hippies, pijos, goticos...). 
  • Detección de vello facial: Como máscara, el vello facial en hombres es muy útil para su asociación a diferentes grupos culturales. Los roqueros, los frikis, los hipster, etc. tienen sus bigotes, patillas y barbas características, que ayudarían a la identificación del grupo de cada individuo.
  • Tatuajes y piercings: Como decoración corporal, los tatuajes y piercings constituyen una máscara fiable para la pertenencia a ciertos grupos sociales. Los tatuajes podrían reconocerse mediante detección de % de ruido en zonas de piel y los piercings por brillos rodeados de piel. Los góticos, hippies, pijos, moteros, etc. tienen diferentes usos de modificaciones corporales y se podrían agrupar por medio de estos de manera fiable. 
  • Reconocimiento de marcas en vestimenta: Las marcas comerciales son medallas fiables que confieren posición social en ciertos grupos que basan su jerarquía en el poder económico. La detección de logos en la ropa (Adidas, Nike, D&G, etc.) podría darnos muchas postas sobre el grupo social al que pertenecen, ya que al ser elementos de alto coste, estos tienen que ser identificados y valorados por el grupo social al que se pertenece. 
  • Jerarquía de grupo: Por lo que veo en el artículo, tienen acceso a la posición relativa de las cabezas. Sería interesante ver si se pueden hacer inferencias de la jerarquía dentro del grupo, tales como identificar al individuo de sexo masculino de mayor altura en el centro del grupo. Esto nos daría una idea del tipo de grupo en el que estamos por medio de las señales que exhiba el macho dominante (¡¡¡no olvidar que somos primates!!!).
  • Tipo de grupo por tamaño y cohesión: La clasificación que nos da Dunbar de los grupos según su tamaño podría ser útil, ya que podemos tener parejas (2), grupos de apoyo (3-5), familias (12-15), clanes (35-50) y tribu (150). Además, habrá una diferencia notable entre la cohesión del grupo si las personas que aparecen pertenecen a estos grupos o no. No es lo mismo una foto del departamento de una universidad que una foto de familia o una foto de ex-alumnos de instituto.

Grupos sociales por tamaño según R. Dunbar.

Para terminar, hay un aspecto que he visto del artículo que supone un sesgo en el tipo de imágenes que se procesan. A la hora de recopilar las imágenes para el experimento, han buscado en internet fotos con las palabras “group picture” o “party picture”. Esto hace que sólo aparezcan fotos en el contexto de fiesta y bares. Este sesgo aparece representado en la familia L2 que muestra la agrupación por custers de uno de los métodos de agrupación que utilizan.


Como vemos, en ambos, pero sobre todo en SoP detecta una mezcla de la mayoría de los grupos con el L02 (Informal Pub). ¿Qué hubiese pasado si se hubiesen buscado imágenes que no sólo hubiesen sido de fiesta? Muchas tribus urbanas se manifiestan también fuera de los bares, pensemos en los moteros en concentraciones, los hippies en conciertos y festivales, los bikers... Todos salen de fiesta pero también podemos encontrar fotos de todos ellos fuera de este contexto social, incluso en contextos propios que definen su pertenencia a un grupo cultural (pensemos en los montañeros). 


Grupo de moteros en pleno ritual fuera del bar

En resumen, me ha parecido muy interesante el trabajo, ya que supone una primera aproximación al reconocimiento de señales sociales en informática gráfica. Sin embargo, aún queda mucho por hacer y aunque los resultados son muy prometedores, sería muy enriquecedor para futuros trabajos contar con la experiencia de un antropólogo o un sociólogo que pueda dirigir los esfuerzos en el reconocimiento de señales sociales para maximizar el éxito del trabajo. Esto me recuerda a una charla a la que fui en la que uno de los miembros de desarrollo de DeepBlue nos contaba que fueron capaces de vencer a Kasparov no porque el ordenador fuese superpotente, sino porque tuvieron la suerte de que uno de los desarrolladores sabía jugar al ajedrez a nivel de competición y pudieron optimizar el algoritmo para ser todo lo eficiente posible.


ResearchBlogging.org Murillo, A.C.; Kwak, I.S.; Bourdev, L.; Kriegman, D.; Belongie, S. (2012). Urban tribes: Analyzing group photos from a social perspective Computer Vision and Pattern Recognition Workshops (CVPRW), 2012 IEEE Computer Society Conference on : 10.1109/CVPRW.2012.6239352

domingo, 12 de agosto de 2012

¿Se puede saber si alguien miente por el movimiento de sus ojos?

Según los gurús de la programación neurolingüística (PNL), sí. Pero según un artículo de hace unas semanas en PLoS ONE, no.

Está bastante extendido entre los libros y cursos de PNL y lenguaje corporal (yo he asistido ya a varios en los que enseñan esto) que si alguien mira arriba a la derecha está creando imágenes y si alguien mira arriba a la izquierda está recordando imágenes. Este argumento se ha utilizado en muchas ocasiones para decir que si alguien miraba a la izquierda decía la verdad y miraba a la derecha mentía.


Pero aquí viene el artículo The Eyes Don’t Have It: Lie Detection and Neuro-Linguistic Programming en el que a la vista de que estas afirmaciones eran ampliamente aceptadas sin ninguna prueba empírica que las apoyase decidieron diseñar una serie de experimentos en los que probaban si esto realmente es así o no.

En el primero de los experimentos hicieron una serie de entrevistas con 32 voluntarios (una muestra no muy grande, pero suficiente para haber encontrado significación estadística en el caso de haber existido) en las que les pidieron que mintiesen o dijesen la verdad mientras eran grabados en vídeo. Después, se midió la cantidad de veces que miraban hacia arriba a la derecha o la izquierda. Los experimentadores tuvieron la precaución de elegir a todos los participantes diestros para cumplir con la literatura de PNL que dice que en personas diestras muestran más predisposición a este comportamiento.

No se encontró significación estadística ni en los que decían la verdad ni en los que mentían en miradas ni a la izquierda ni a la derecha.

Experimentadores 1 - PNL 0

En el segundo experimento abordaron otra de las alegaciones de la PNL que dice que esto, aunque no sea estrictamente cierto, ayuda a los que usan esta técnica a estar más seguros de si mismos y a detectar mejor las mentiras en otros.

Para ello cogieron a otro grupo de voluntarios a los que a la mitad les contaron esta hipótesis de la PNL y a otros no. Seguidamente les dieron vídeos de las entrevistas del primer experimento y les pidieron decir si eran mentira o verdad y su grado de confianza en la respuesta que daban. Los dos grupos lo hicieron igual de bien (o mal, como se quiera ver) y mostraron la misma confianza en su respuesta. Ni la PNL hace que detectemos mejor mentiras ni nos hace más confiados en la respuesta.

Experimentadores 2 - PNL 0

Sin embargo, quedaba un último punto. Los partidarios de la PNL podrían decir que este experimento está sujeto a condiciones de laboratorio en las que los que mienten no pierden nada si son descubiertos, es decir, son mentiras en las que hay poco en juego. ¿Cómo se puede resolver esto?

Lo que hicieron fue buscar vídeos de gente lamentando de la muerte de uno de sus familiares. Para la mitad de estos vídeos había pruebas claras de que eran ciertos y para otros pruebas claras de que eran mentira (grabaciones de vídeo con la víctima, llevar a la policía hasta el cadáver, etc.).

Analizaron estos vídeos y al igual que en el primer experimento, no hubo una diferencia significativa en las miradas ni a la izquierda ni a la derecha de unos u otros.

Experimentadores 3 - PNL 0

Como curiosidad comentar que sí que hubo una diferencia significativa: la duración de las declaraciones entre los que decían la verdad y los que mentían. 

Hay otros métodos para deducir si alguien está mintiendo o diciendo la verdad que han demostrado su eficacia en varios experimentos, como la coherencia emocional del discurso, la carga cognitiva, incoherencia temporal o diversidad sensorial del discurso, pero de eso, hablaré en otra ocasión.

Como ya he comentado en algún que otro artículo de este blog, me parecen más interesantes los experimentos que no logran demostrar la hipótesis inicial que los que sí lo hacen, como este que hemos visto, ya que nos ayudan a discriminar entre ciencia y creencias, y sobre todo porque nos hace ser críticos con conceptos que aunque puedan estar ampliamente extendidos, pueden no ser ciertos.

Por supuesto, las críticas al artículo (otra y otra más) no se han hecho esperar, sobre todo de profesores de masters y cursos de PNL.

Si queréis, podéis leer también un análisis del mismo artículo en el NeuroDojo.

También como curiosidad, PLoS ONE ha utilizado este artículo para probar un nuevo motor que recoge la información de la web para seguir la vida y repercusión del artículo en internet y las redes sociales. Muy interesante y muy atractivo lo que está por venir si generalizan este motor para el resto de artículos.

ResearchBlogging.orgWiseman R, Watt C, Ten Brinke L, Porter S, Couper SL, & Rankin C (2012). The eyes don't have it: lie detection and neuro-linguistic programming. PloS one, 7 (7) PMID: 22808128

domingo, 29 de julio de 2012

Muerte al Homo Economicus

Esta entrada es una de esas que hago de vez en cuando para desahogarme. Me contuve cuando la mujer de la tienda de abajo me preguntó si "creía en dios o en los monos". Pero muchas veces, cuando hablo de ciertos comportamientos humanos desde la antropología o la psicología evolucionista, recibo comentarios del tipo:
  • Ese es el tipo de argumento animalista que bla bla bla...
  • El hombre no es como los animales porque bla bla bla
  • El hombre es un ser racional que no se comporta como los animales inferiores que bla bla bla
Hoy he venido a cometer un hominicidio (de matar un "homínido" que nunca ha existido) en esta entrada. Me voy a cargar al "Homo economicus", esa visión del hombre que dice que, disponiendo de la información necesaria se comportará de la forma más racional posible, maximizando sus beneficios y minimizando sus riesgos y pérdidas. 

Esta imagen del hombre surgió y se utilizó en el siglo XX como un endiosamiento de la razón humana y una separación por una linea bien gorda y roja entre el hombre y el resto de animales. De hecho, para los que creen en el Homo Economicus, la naturaleza se divide en plantas, animales y el ser humano. 

Pues siento deciros que el Homo Economicus pertenece a ese extraño mundo de la mitología y lo podemos meter en el mismo saco que el Yeti, los Jedis, Papá Noel, los alienígenas cabezones, los ogros los enanos y los elfos. No incluyo al los Hobbits porque es posible que estos si existieran, al menos algo parecido a lo que en la fantasía se entiende por un hobbit. 

¿Cómo puedo estar tan seguro de que no existe? En realidad la pregunta es al revés. ¿Cómo se podría demostrar que existe el Homo Economicus? Formulo así la pregunta porque si no también sería imposible demostrar que no existe el unicornio rosa invisible que tengo en la galería. 

Si el Homo Economicus existiese, se cumplirían las condiciones que hemos comentado al comienzo: 
  • Buscará siempre las soluciones más eficientes que le aporten el mayor beneficio
  • Evitará las decisiones que le ocasionen más riesgo o perjuicio
  • No tomará decisiones irrelevantes que le supongan un gasto de energía si no tiene unas probabilidades claras de beneficio
  • Si no tiene información suficiente para tomar una decisión, la buscará antes de decidir
Bien. Si esto fuese cierto nadie fumaría. Los avisos de las cajetillas son lo suficientemente claros y todo el mundo sabe a ciencia cierta que fumar mata, además de una forma bastante horrible y dolorosa.

Sin embargo, hace años estuve trabajando diseñando campañas de sensibilización contra las drogas, el alcoholismo y el tabaquismo dirigidas a jóvenes. Tanto las asociaciones como las instituciones públicas con las que trabajé lo tenían muy claro: decir que fumar mata le da igual a una persona joven. Lo que más preocupaba a los jóvenes, en especial a las mujeres, era el color amarillo que tomaban los dientes y los dedos al fumar y el mal olor. 

Gad Saad en "The Comsuming Instinct" nos explica como para un hombre joven, el mensaje de "fumar mata" le está incitando a fumar, ya que es un comportamiento de riesgo que la testosterona y el nicho reproductivo al que está enfocado promueven. "Si fumar mata y estoy vivo es porque tengo unos buenos genes".  

Si el Homo Economicus estuviese entre nosotros no habría consumo conspicuo. ¿Por qué pagar cientos de euros por una piedra que no se puede comer sólo porque brilla? ¿Por qué pagar decenas de miles de euros por un coche de alta gama cuando en autopista sólo se puede ir a 120KKm/h?  ¿Por qué pagar el triple por una camiseta sólo porque tiene un logo de una marca determinada y no comprar la misma sin logo aun cuando sabemos que ha sido hecha en la misma fábrica del este asiático?

¿Por qué Paul McCartney sigue casándose una y otra vez sabiendo que se va a divorciar a los pocos años y cada vez paga más? (Hay incluso alguien que ha emulado al H. Economicus y ha hecho el cálculo de lo que pagaría Paul por una forma de Leasing en lugar por una "compra" matrimonial).


Si el H. Economicus existiese, nos daría igual el color de piel, el acento o las creencias de las personas que nos rodean o que vienen a nuestra empresa a hacer una entrevista de trabajo. Sin embargo, todos sabemos que todo es mucho más difícil si no eres de "los de aquí".  

Las mujeres H. Economicus comprarían perfumes y artículos de belleza cuando los necesitasen, y se vestirían más o menos provocativas según a quién fuesen a ver, no dependiendo de su ciclo menstrual, como hacen las mujeres H. Sapiens. Al igual que gritarían cuando tienen el orgasmo ellas y no cuando lo tienen sus parejas.

Los niños H. Economicus estarían más tranquilos en un hospital esterilizado y cuidados por personal especializado que no por madres si experiencia, algunas incluso con problemas con la ley y en un ambiente nada esterilizado y siendo cogidos a todas horas. Sin embargo, esto no es así. 

El H. Economicus entraría en un McDonalds y pediría una ensalada sin salsa, una hamburguesa de pollo a la plancha y un agua porque sabe que las otras hamburguesas y los refrescos hiper-azucarados le van a subir la tensión, el colesterol, el ácido úrico y va a tener sobrepeso. Sin embargo, cada vez que entro al McDonalds no he podido ver ni a un sólo H. Económicus. Sólo había H. Sapiens. 

Dejémonos de tonterías. 

Los humanos, en primer lugar, somos mamíferos, y como tales, tenemos unas estrategias de búsqueda de pareja, de cortejo, de nichos reproductivos. A su vez, al ser secuencialmente monógamos con mujeres cuasi-monógamas y machos de bajo estatus monógamos y de alto estatus promiscuos, tendremos estrategias de guarda de pareja para evitar que todo el esfuerzo que hemos invertido en una pareja se vaya al traste.

Estas mismas estrategias de guarda de pareja son las responsables de los crímenes de género que pueblan nuestra sociedad. Si dejamos de ver al hombre como algo fuera del reino animal y conseguimos entender estos comportamientos, podremos llevar a cabo campañas y acciones de prevención, intervención y actuación efectivas que realmente disminuyan las muertes por celos y violencia de género. 

Si dejamos de vernos a nosotros mismos como androides y empezamos a vernos como humanos, habría menos mujeres embarazadas que se plantearían no dar el pecho a sus hijos para que no se les estropee el pecho, ya que entenderían la necesidad, tanto suya como del propio bebé, de comportarse como un mamífero. 

Vamos a repetirlo de nuevo: 

¡¡¡M-A-M-I-F-E-R-O!!!! 

Si no os queda claro, podemos cantarlo y todo: 

(You and me baby ain't nothing but mammals, so let's do it like they do on the discover channel)

Y además de mamíferos, somos primates super-sociales cuyo bagaje evolutivo ha tenido lugar en el África Subtropical en los últimos millones de años. Si entendemos esto, podemos hacer campañas de concienciación, acciones efectivas y legislación real en temas tan esenciales como el aborto, nutrición, racismo y xenofobia, prostitución y trata de blancas...

Ya es hora de poner al Homo Economicus en el lugar que le pertenece: a los libros de fantasía de economía que, como veis, parecen tener la misma base científica que El Señor de los Anillos.

¡¡¡Ohhhh!!! Ya estoy mucho mejor.