domingo, 12 de agosto de 2012

¿Se puede saber si alguien miente por el movimiento de sus ojos?

Según los gurús de la programación neurolingüística (PNL), sí. Pero según un artículo de hace unas semanas en PLoS ONE, no.

Está bastante extendido entre los libros y cursos de PNL y lenguaje corporal (yo he asistido ya a varios en los que enseñan esto) que si alguien mira arriba a la derecha está creando imágenes y si alguien mira arriba a la izquierda está recordando imágenes. Este argumento se ha utilizado en muchas ocasiones para decir que si alguien miraba a la izquierda decía la verdad y miraba a la derecha mentía.


Pero aquí viene el artículo The Eyes Don’t Have It: Lie Detection and Neuro-Linguistic Programming en el que a la vista de que estas afirmaciones eran ampliamente aceptadas sin ninguna prueba empírica que las apoyase decidieron diseñar una serie de experimentos en los que probaban si esto realmente es así o no.

En el primero de los experimentos hicieron una serie de entrevistas con 32 voluntarios (una muestra no muy grande, pero suficiente para haber encontrado significación estadística en el caso de haber existido) en las que les pidieron que mintiesen o dijesen la verdad mientras eran grabados en vídeo. Después, se midió la cantidad de veces que miraban hacia arriba a la derecha o la izquierda. Los experimentadores tuvieron la precaución de elegir a todos los participantes diestros para cumplir con la literatura de PNL que dice que en personas diestras muestran más predisposición a este comportamiento.

No se encontró significación estadística ni en los que decían la verdad ni en los que mentían en miradas ni a la izquierda ni a la derecha.

Experimentadores 1 - PNL 0

En el segundo experimento abordaron otra de las alegaciones de la PNL que dice que esto, aunque no sea estrictamente cierto, ayuda a los que usan esta técnica a estar más seguros de si mismos y a detectar mejor las mentiras en otros.

Para ello cogieron a otro grupo de voluntarios a los que a la mitad les contaron esta hipótesis de la PNL y a otros no. Seguidamente les dieron vídeos de las entrevistas del primer experimento y les pidieron decir si eran mentira o verdad y su grado de confianza en la respuesta que daban. Los dos grupos lo hicieron igual de bien (o mal, como se quiera ver) y mostraron la misma confianza en su respuesta. Ni la PNL hace que detectemos mejor mentiras ni nos hace más confiados en la respuesta.

Experimentadores 2 - PNL 0

Sin embargo, quedaba un último punto. Los partidarios de la PNL podrían decir que este experimento está sujeto a condiciones de laboratorio en las que los que mienten no pierden nada si son descubiertos, es decir, son mentiras en las que hay poco en juego. ¿Cómo se puede resolver esto?

Lo que hicieron fue buscar vídeos de gente lamentando de la muerte de uno de sus familiares. Para la mitad de estos vídeos había pruebas claras de que eran ciertos y para otros pruebas claras de que eran mentira (grabaciones de vídeo con la víctima, llevar a la policía hasta el cadáver, etc.).

Analizaron estos vídeos y al igual que en el primer experimento, no hubo una diferencia significativa en las miradas ni a la izquierda ni a la derecha de unos u otros.

Experimentadores 3 - PNL 0

Como curiosidad comentar que sí que hubo una diferencia significativa: la duración de las declaraciones entre los que decían la verdad y los que mentían. 

Hay otros métodos para deducir si alguien está mintiendo o diciendo la verdad que han demostrado su eficacia en varios experimentos, como la coherencia emocional del discurso, la carga cognitiva, incoherencia temporal o diversidad sensorial del discurso, pero de eso, hablaré en otra ocasión.

Como ya he comentado en algún que otro artículo de este blog, me parecen más interesantes los experimentos que no logran demostrar la hipótesis inicial que los que sí lo hacen, como este que hemos visto, ya que nos ayudan a discriminar entre ciencia y creencias, y sobre todo porque nos hace ser críticos con conceptos que aunque puedan estar ampliamente extendidos, pueden no ser ciertos.

Por supuesto, las críticas al artículo (otra y otra más) no se han hecho esperar, sobre todo de profesores de masters y cursos de PNL.

Si queréis, podéis leer también un análisis del mismo artículo en el NeuroDojo.

También como curiosidad, PLoS ONE ha utilizado este artículo para probar un nuevo motor que recoge la información de la web para seguir la vida y repercusión del artículo en internet y las redes sociales. Muy interesante y muy atractivo lo que está por venir si generalizan este motor para el resto de artículos.

ResearchBlogging.orgWiseman R, Watt C, Ten Brinke L, Porter S, Couper SL, & Rankin C (2012). The eyes don't have it: lie detection and neuro-linguistic programming. PloS one, 7 (7) PMID: 22808128

viernes, 10 de agosto de 2012

Acotando la teoría de la mente en el cerebro

Hace ya años, Robin Dunbar publicó un artículo muy influyente en el que relacionaba el tamaño del cerebro de los primates con el tamaño de los grupos sociales en los que vivían. Ésto se llamó la hipótesis del cerebro social.

Esta hipótesis se basa en que para poder vivir sobrevivir en grupos cada vez más grandes, necesitamos "adivinar" lo que el otro está pensando, y no sólo eso, sino lo que el otro cree que un tercero está pensando... ¡Y no sólo eso! Sino que si somos capaces de adivinar lo que alguien cree que otro está haciendo creer a otro, tendremos una ventaja mayor que el resto para las habilidades sociales. Esto es lo que se denomina como niveles de intencionalidad.

Como no podía ser otro, el propio Dunbar publicó otro artículo (Orbital prefrontal cortex volume correlates with social cognitive competence) en el que trata de acotar cuál es la zona del lóbulo prefrontal del cerebro que tiene una función clara en estos niveles de intencionalidad. ¿Cómo lo ha hecho? Pues le dio a 42 personas (no es una muestra pequeña para un estudio con fMRI) unas historietas y un cuestionario para medir por separado memoria y niveles de intencionalidad (ya que existe la duda de si estos niveles dependen de la memoria o son un módulo independiente) y ha medido varias partes del cerebro. En concreto:

  • Córtex orbitofrontal medio
  • Córtex orbitofrontal lareral
  • Córtex dorsolateral
  • Córtex dorsomedio
¿Qué encontró? 

Hubo significación estadística en la relación entre el tamaño del córtex orbitofrontal (el que tenemos justo detrás de los ojos) y los niveles de intencionalidad. Es decir, que a mayor tamaño de esta zona del cerebro, más niveles de inferencia. De media fueron de 4,68 niveles contando el propio, es decir: YO creo que TU quieres que Él crea que ELLA es feliz = 4 niveles. 

Sin embargo:
  • No había relación entre el tamaño del córtex dorsal (ni lateral ni medio) y los niveles de intencionalidad
  • No había relación entre la memoria y los niveles de intencionalidad, por lo que parece ser que es un módulo independiente o que no depende directamente de la misma
  • Al contrario de lo que se encontró en otros experimentos, no hubo diferencia significativa entre los niveles de inferencia de hombres y mujeres
Algo interesante es que no consiguieron replicar la significación estadística de la diferencia entre hombres y mujeres (en otro artículo las mujeres tenían significativamente más niveles de intencionalidad). Esto nos debería dar un toque de atención para ser críticos con estudios que dicen demostrar esto o lo otro por significación estadística, ya que estaría bien poder encontrar otros experimentos que hayan conseguido replicarla o lo más importante: que no lo hayan conseguido, ya que si los ignoramos estamos cayendo en el sesgo de confirmación. 

También habría que ver si esta es la única zona del cerebro implicada y qué relaciones guarda esta función con otras zonas, como el córtex anterior cingulado (ACC) responsable de la detección de errores y la red por defecto o la unión temporo-parietal (implicada en la empatía)... 

Sobre niveles de intencionalidad y el número de Dunbar ya hablé en otras ocasiones

ResearchBlogging.orgPowell JL, Lewis PA, Dunbar RI, García-Fiñana M, & Roberts N. (2010). Orbital prefrontal cortex volume correlates with social cognitive competence. Neuropsychologia DOI: 10.1016/j.neuropsychologia.2010.08.004

jueves, 9 de agosto de 2012

Poniéndole cara al Homo rudolfensis

Hasta hace poco lo poco que teníamos del Homo rudolfensis era el cráneo KNM-ER 1470, encontrado en Koobi Fora, Kenya en 1972:


Hoy se han publicado los hallazgos de unas mandíbulas que nos dan pistas, tanto para reconstruir el cráneo completo uniéndolo a la mandíbula encontrada y para separarlo del Homo habilis como una especie diferente. Hasta ahora no se estaba seguro de si el H. rudolfensis y el H. habilis eran dos especies diferentes o una misma con una alta variación craneal entre los miembros.

Gracias a la mandíbula se ha podido ver que la forma de la misma es diferente en las dos especies, y por tanto tienen una adaptación diferente a la comida a la que estaban especializados. Os pongo una imagen de la mandíbula encontrada superpuesta al arco dental superior de un H. habilis y un H. rudolfensis, donde podemos ver la diferencia forma (una en forma de V y otra en forma de U).


Ya que tenemos el cráneo completo, podemos hacer un nuevo experimento de caras con lo que ya se conocen en mi entorno íntimo como "mis monetes". Esta sería la cara de un Homo rudolfensis:

Fuente de la imagen del cráneo (Fred Spoor)

Os pongo también el H. rodulfensis con otros Homo erectus con los que convivió (aquí faltaría también poner un Homo habilis, pero eso será en otra ocasión):


Como comenté en otra entrada anterior, la piel y la cantidad de pelo no se corresponden con la real, pero utilizo esta y no la adapto porque lo que me interesa aquí realmente es ver las variaciones morfológicas de los cráneos y las caras, de forma que compararlas con la misma configuración de piel y pelo me parece lo más interesante.

Cosas importantes de este artículo:
  • Que Homo habilis y Homo rudolfensis eran especies diferentes con adaptaciones y configuraciones dentales diferentes 
  • Tenemos cráneo completo (con mandíbula) del Homo rudolfensis
  • Tanto el Homo habilis como el Homo rudolfensis convivieron con el Homo erectus en tiempo y en espacio
  • Podéis encontrar más imágenes de los restos encontrados aquí.

ResearchBlogging.org Leakey, Meave G. (2012). New fossils from Koobi Fora in northern Kenya confirm taxonomic diversity in early Homo Nature (488), 201-204 DOI: 10.1038/nature11322

martes, 7 de agosto de 2012

La neurociencia de los portales mágicos

Las puertas han sido desde la antigüedad portales entre dos mundos. Al menos así es como lo interpretó Van Gennep en su libro Ritos de Paso, donde nos habla de las puertas como los lugares de transición entre dos mundos: el conocido, doméstico, propio y terrenal y el mundo desconocido, extraño, extranjero, mágico. Esta separación se ve perfectamente en las puertas de las viviendas, en las puertas de las murallas de las ciudades, de los templos...

En muchas de estas puertas entre los dos mundos aparecen también deidades o guardianes de la puerta, que sirven de aviso al extraño del mundo que existe al otro lado de la puerta, que le recuerdan que una vez pasada existen otras normas, otras reglas y debe guardarlas. Algunas puertas tienen tabús, es decir, que va a haber personas que no puedan cruzarlas. Un extraño no puede entrar en una casa si no es invitado, o un no-musulman no podrá entrar en las mezquitas de algunos países islámicos, o alguien que no trabaje en un restaurante no podrá entrar en la cocina donde pone

"SOLO PERSONAL AUTORIZADO"

Estas deidades se han desarrollado de una forma espectacular en Asia, donde los dragones adornan las puertas y escaleras de los templos, aunque en las iglesias románicas españolas también podemos encontrar en dinteles de los pórticos monstruos guardianes y gárgolas, aunque la deidad principal y sus deidades secundarias organizadas en un Pantocrátor, columnas, etc. se mostrarán más evidentes y grandes.


Yo saludando y haciendo una ofrenda de agua a algunas deidades de puertas tailandesas 

En las propias puertas de las casas también podemos encontrar estos guardianes de las puertas en forma de amuletos contra el mal de ojo, oraciones, ramas de diferentes hierbas o ristras de ajos, esculturas o aldabas con formas de caras humanas o animales.

Fuente imagen: Wikipedia

Además, asociado al paso de la puerta vamos a encontrar también rituales de separación y purificación del mundo exterior, como quitarse los abrigos (y los zapatos en algunos países), ritos de transición, como saludar la deidad de la puerta (pasando el dedo por la oración, cogiendo agua bendita, etc.) para una vez pasado el margen proceder a rituales de agregación, como saludar a los huéspedes, entrega de regalos, etc.

Pero, esto que parece una interpretación fantástica de la mente humana... ¿Tiene alguna base cognitiva? Parece ser que sí, pero me llevará algo de tiempo, así que paciencia que allá vamos.

El cerebro humano tiene una capacidad de procesamiento limitada. A los centros sensoriales llegan más estímulos de los que puede procesar, y además, muchos de ellos son extraordinariamente complejos, como contexto, intenciones de segundas y terceras personas, inferir qué está pensando alguien... Por ello, como vimos hace tiempo, el cerebro utiliza una serie de reglas aprendidas que le ayudan a interpretar el mundo y a predecir qué es lo que va a pasar para poder adoptar la mejor estrategia en cada momento a corto y medio plazo.

Esto, que Gazzaniga llamó el cerebro dividido, se completa con la teoría de la segmentación de eventos (TSE). Esta teoría dice que las personas percibimos lo que nos pasa como una colección de eventos secuenciales separados por transiciones. Un evento es un segmento de tiempo en una localización concreta que es percibido como una unidad con principio y final. La gracia de todo esto es que cada evento tendría su memoria de trabajo. Esta memoria de trabajo le permitiría acceso rápido a la información ya existente, sin tener que perder tiempo en consultar los centros sensoriales y condicionando la interpretación de la información.

¿Qué pasa cuando las predicciones tienen errores? Esto es lo mismo que cuando sucede una disonancia cognitiva de las de Gazzaniga. Entonces el "modelo de evento" que nos ha ayudado a predecir e interpretar la información se actualiza , esta vez consultando activamente los centros sensoriales y el el entorno, para mejorar la predicción, o para cambiarlo por otro modelo. Esto último constituye un cambio de evento y de contexto.


Esquema del modelo de evento y su actualización con información sensorial. Fuente: Segmentation in the perception and memory of events 

Estos cambios de evento mediante transiciones tienen una gran carga cognitiva. En los cambios de contexto hay una activación de los lóbulos temporal (este en las zonas relativas a la memoria episódica y largo plazo), parietal y el prefrontal lateral. Esta carga cognitiva se manifiesta en la diferencia en la rapidez de lectura en textos con y sin cambios de contexto, actividad neuronal en cambios de piezas musicales o en visualización de escenas y películas con y sin transiciones entre eventos.
Areas del hemisferio derecho que se activan en las transiciones de eventos durante la audición de una pieza de música clásica. Fuente: Segmentation in the perception and memory of events

En estos cambio de contexto tienen un papel muy importante las puertas, ya que constituyen una separación física entre dos localizaciones, y por lo tanto, traspasarlos constituye un cambio de localización que separa dos eventos. Un artículo consiguió probar mediante varios experimentos como pasar de una habitación a otra hacía que la memoria de un objeto que se ha cogido en la primera localización disminuyese, tanto en aciertos como en tiempo de respuesta. Además, no dependía del número de transiciones (por ejemplo, entrar y salir 5 veces de la misma habitación), sino del número de habitaciones nuevas que se atravesasen.

Esto muestra un modelo del cerebro similar a lo que se está haciendo desde hace muchos años en arquitectura de computadores. En los procesadores se incorpora una pequeña memoria de algo rendimiento llamada "cache" que permite un accesos más rápido a los datos. Por debajo de esta memoria está la memoria RAM, menos rápida que la cache, pero mucho más que el disco duro que se encuentra en el último nivel de acceso.

Cuando el sistema operativo ejecuta un programa lo pone en la RAM y el procesador llama algunos de sus datos a la cache. En adelante no es necesario que acceda a la RAM, porque los tiene "a mano". Sin embargo, cuando el sistema operativo decide cambiar de tarea o de programa a ejecutar, un nuevo programa va a la RAM y el procesador vacía la cache del antiguo programa para traer el del nuevo. Esto es un cambio de contexto, muy similar al cambio de contexto que hemos visto en el cerebro, donde la memoria de trabajo pasa a la memoria a largo plazo o episódica para ser sustituida por la memoria de trabajo de un nuevo contexto. Si necesitamos acceder a información de la tarea anterior el cerebro no la tiene accesible en la cache, sino que tiene que ir a la RAM (más lenta) o si ha habido más cambios de contexto es posible que tenga que irse al disco duro (memoria a largo plazo) para poder recuperarla.

Esto explica esas ocasiones en las que vamos a la cocina y no nos acordamos de a por qué hemos ido, o por qué a veces al cambiar de habitación hay algo que nos distrae y perdemos la noción de la razón por la que habíamos ido allí.

Estos cambios de contexto son especialmente importantes en la vida diaria. Imaginad la puerta de los baños de un lugar público (como un restaurante, el trabajo, etc.). Están flanqueados por sus propios guardianes (un monigote "señor" y otro "mujer") que implican tabús de género: los hombres sólo pueden entrar en el de los hombres y las mujeres en el de las mujeres. Además, dentro de esa habitación hay normas especiales que no están permitidas en otras habitaciones, como por ejemplo, tocar, sacar los genitales y orinar. Sin embargo, esto que en un cuarto de baño nos parece algo totalmente normal, no se nos ocurriría hacerlo en el despacho del jefe o en el de nuestro compañero. Este cambio de contexto de reglas sociales con un tabú tan poderoso como son los genitales y el "tipo de funciones orgánicas que tienen lugar en el retrete"  es posible gracias a la separación de eventos que marca físicamente la puerta.

Como podemos ver, es muy interesante como a veces la neurociencia da respuesta y nuevas interpretaciones que apoyan puntos de vista de hace casi un siglo, como el de los ritos de paso de Van Gennep.

Todo esto se puede utilizar en el mundo de los negocios, y hay un ejemplo muy claro de alguien que lo utiliza terriblemente bien:
Fuente de la imagen: Gurusblog.com

Aquí, el uso de la puerta como la separación entre el mundo material y el mundo mágico (el slogan de Imaginarium es: "It's magical") del que habla Van Gennep es literal, sobre todo porque individualiza la experiencia para los más pequeños, que tienen su propia puerta por la que los adultos no pueden pasar (creando un tabú por edad y tamaño). Esto hace que el cambio de contexto sea propio y voluntario, y la entrada en la tienda realmente sea para ellos entrar en un sitio donde las normas de su casa, del colegio, de la calle, etc. no sirven. Un sitio lleno de juguetes, colores... magia. Todo esto crea una experiencia que termina en el mismo momento en el que vuelven a traspasar la puerta para salir al mundo exterior de nuevo con las reglas de siempre, lo que convierte a las tiendas de Imaginarium en un lugar especial para ellos.

Seguro que hay un montón de ejemplos más que podéis encontrar de portales a mundos mágicos, de dioses protectores de las puertas, tabús de paso y de reglas que se aplican o no dependiendo de si se dan unos pasos más dentro de la puerta. A partir de ahora sólo hay que abrir bien los ojos y encontrarlos, eso sí, si no se os olvida que los estáis buscando la próxima vez que os levantéis para ir al baño.

ResearchBlogging.org Van Gennep A (1909). Les rites de passage Paris

CA Kurby, JM Zacks (2008). Segmentation in the perception and memory of events Trends Cogn Sci. DOI: 10.1016/j.tics.2007.11.004

Radvansky, Gabriel A. (2011). Walking through doorways causes forgetting: Further explorations The Quarterly Journal of Experimental Psychology DOI: 10.1080/17470218.2011.571267

sábado, 4 de agosto de 2012

Poniéndole cara a la evolución humana

En el artículo anterior presentaba una técnica de imagen digital que utilizaba fotografías reales para modificarlas dándoles las características propias de otras especies de homínidos. Después del primer experimento me pareció tan interesante que he seguido haciendo algunas pruebas adaptando una imagen mía a diferentes cráneos de homínidos.
Imagen: Akela

El resultado es bastante revelador, ya que permite de una forma bastante más amable y fácil ver las diferencias morfológicas de las diferentes especies. No es lo mismo ver un cráneo desnudo que una cara. Pensemos que nuestro cerebro ha evolucionado para ver caras, no cráneos.

Pues bien, haciéndome con una pequeña colección de cráneos he hecho "mi" propio árbol filogénico de la evolución humana (click en la imagen para ampliar):


Como comentarios decir que me he basado en uno de los árboles filogénicos actuales (no hay uno, hay muchos...), considerando el H. ergaster como el H. erectus africano y como precursor de los H. erectus asiáticos (el de Pekín y el de Java), y como antecesor también del H. Heidelbergensis. Este último sería antecesor tanto del neandertal como del sapiens sapiens.

He incluido dos cráneos diferentes del neandertal, uno del yacimiento de Chapelle-Aux Saints y el otro del yacimiento de La Ferrassie, ya que me parecían anatómicamente tan diferentes que he decidido hacer la prueba con los dos para ver incluso dentro de lo que se considera una misma especie hoy en día las diferencias morfológicas que hay entre individuos.

Como digo, este árbol filogénico es sólo uno de muchos. Posiblemente falten muchas líneas, homínidos y algunas de ellas no sean correctas, pero de momento esto es una interpretación más o menos aceptada de lo que conocemos.

También he añadido la línea de puntos entre el neandertal y el hombre actual por el flujo de genes que hubo entre los últimos y el hombre moderno que se puede encontrar en las poblaciones fuera de África.

Aquí faltarían más homínidos, algunos porque aún no sabemos como son, como el hombre de Denisova (del que sólo hay unos dientes) y otros porque no sabemos ni cuál ni cómo era, como el humano arcaico que se mezcló con la población africana.

También hay un hecho muy importante que no he tenido en cuenta en la infografía: el color de la piel. No sabemos el color de la piel ni el pelo (color y cantidad) de los homínidos que he puesto aquí. En principio, se supone que la pigmentación varía con la latitud y la exposición a radiación UV, pero como la piel y el pelo no se fosilizan, no hay evidencias de qué aspecto tendrían. Mi apuesta es que serían de un tono oscuro al haber evolucionado en un clima subtropical, pero para la infografía no lo he modificado. De esta forma podemos centrarnos en las características morfológicas de la cabeza (tamaño del cráneo, toro supraorbital prominente, proyección de la frente y la boca, robustez de la mandíbula, etc.) sin que el color de piel nos despiste.

También sería interesante poner, igual que he hecho con el Neandertal, diferentes cráneos de poblaciones humanas. Es especialemente interesante por ejemplo la morfología de algunos cráneos de aborígenes australianos, que recuerdan mucho a la configuración craneal de los neandertales, aunque sean tan sapiens sapiens como nosotros.


En la imagen vemos de izquierda a derecha un cráneo asiático, europeo, africano y un aborigen australiano. Podemos ver como este último tiene un toro supraorbital más pronunciado y una frente más proyectada hacia atrás, así como un occipital más aplanado y prominente con un "bulto occipital" similar al Neandertal. Aún así, repito: los aborígenes ni son ni descienden de los neandertales. Son humanos modernos, igual que el resto de la población humana actual. Nombro esto simplemente para ver cómo la morfología craneal puede variar ostensiblemente dentro de una misma subespecie. 

Esta misma variación hace que igual nos tengamos que volver a plantear la clasificación en especies según la morfología de los cráneos que encontremos y tengamos que recurrir cada vez más a secuenciamientos genéticos, datación por isótopos, por sedimentos de líneas de ceniza volcánica, etc. para hacer un mapa más completo de la compleja historia de la evolución humana. A lo mejor el neandertal, denisova y el humano moderno tenían más en común de lo que pensamos. Ya hay voces que comienzan a preguntarse si no habría que comenzar a considerarlos también "humanos modernos" en algún sentido, ya que existen evidencias de cultura, lenguaje y mestizaje con poblaciones que hoy consideramos modernas. 

miércoles, 1 de agosto de 2012

El Neandertal que llevamos dentro

Hace apenas un año discutía en Twitter la imposibilidad de que el hombre moderno se hubiesen mezclado con los neandertales, poniendo siempre la selección sexual como argumento. Pero como la ciencia es así, uno muchas veces tiene que coger una buena barra de pan y tragarse sus palabras una a una.

El año pasado En 2010 no sólo se hallaron pruebas de que los no africanos compartimos una herencia del ~5% de nuestros genes de mestizaje neandertal... sino que en Asia el sapiens se volvió a juntar con otra especie denominada de momento Hombre de Denisova y aún más recientemente se ha podido ver como los africanos tienen un mestizaje con humanos arcaicos aún por identificar... Vamos, que en el paleolítico se miraba cómo y con quién lo justo. Si tengo tiempo, iré escribiendo artículos sobre los descubrimientos que han ido saliendo en este aspecto, ya que la evolución humana parece mucho más complicada de lo que se había creído hasta ahora.

Por otro lado, los neandertales parecen haber pasado de ser algo así como "hombres de las cavernas" a algo muy pero que muy parecido al Sapiens actual. Tenían cultura propia, incluso algunas de las pinturas más antiguas parece que pueden incluso ser atribuidas a los Neandertales, lo que con algunos enterramientos encontrados los convertirían en pruebas de pensamiento simbólico, esencial para el desarrollo del lenguaje.

Por eso mismo, por ese cambio de "mono prehistórico" a algo "casi (o sin el casi) humano", me sorprendió muy gratamente descubrir la galería de un artista que utiliza retoque digital partiendo de fotografías reales para modificar las facciones de forma que se adapten a lo que serían diferentes especies de homínidos. Aquí por ejemplo, tenéis un neandertal:

Imágenes: Akela
Y aquí un Homo erectus:

Imágenes: Akela

Así que reconociendo mi error y para saldar mi deuda, he decidido probar esta misma técnica conmigo mismo. ¿Qué pasaría si modificase MI cabeza tomando como referencia un cráneo real neandertal? Primero he probado con un cráneo humano y se ajustaba bastante bien (salvo por la mandíbula, ya que parece que no tengo tanta testosterona como el modelo del cráneo...). Así que me he hecho con un cráneo neandertal y esto es lo que ha salido:

Izquierda humano moderno, derecha Neandertal

Nota: De momento no pongo links a todos los descubrimientos que he nombrado de mestizaje, cultura neandertal, etc., ya que no es el objetivo de este post. Quería mostrar la galería de fotos de homínidos y la prueba que he hecho. Aunque el resultado es bastante mejorable (sobre todo, la foto original no es de muy buena calidad), me ha sorprendido la rapidez con la que se pueden obtener resultados que concuerdan con cráneos reales. Con más tiempo y paciencia se podrían llegar a hacer cosas como las que muestra Akela en su galería.

Nota 2: Para generar la imagen he utilizado el filtro iWarp de GIMP y capas superpuestas para hacer coincidir el cráneo y la cabeza. 

domingo, 29 de julio de 2012

Muerte al Homo Economicus

Esta entrada es una de esas que hago de vez en cuando para desahogarme. Me contuve cuando la mujer de la tienda de abajo me preguntó si "creía en dios o en los monos". Pero muchas veces, cuando hablo de ciertos comportamientos humanos desde la antropología o la psicología evolucionista, recibo comentarios del tipo:
  • Ese es el tipo de argumento animalista que bla bla bla...
  • El hombre no es como los animales porque bla bla bla
  • El hombre es un ser racional que no se comporta como los animales inferiores que bla bla bla
Hoy he venido a cometer un hominicidio (de matar un "homínido" que nunca ha existido) en esta entrada. Me voy a cargar al "Homo economicus", esa visión del hombre que dice que, disponiendo de la información necesaria se comportará de la forma más racional posible, maximizando sus beneficios y minimizando sus riesgos y pérdidas. 

Esta imagen del hombre surgió y se utilizó en el siglo XX como un endiosamiento de la razón humana y una separación por una linea bien gorda y roja entre el hombre y el resto de animales. De hecho, para los que creen en el Homo Economicus, la naturaleza se divide en plantas, animales y el ser humano. 

Pues siento deciros que el Homo Economicus pertenece a ese extraño mundo de la mitología y lo podemos meter en el mismo saco que el Yeti, los Jedis, Papá Noel, los alienígenas cabezones, los ogros los enanos y los elfos. No incluyo al los Hobbits porque es posible que estos si existieran, al menos algo parecido a lo que en la fantasía se entiende por un hobbit. 

¿Cómo puedo estar tan seguro de que no existe? En realidad la pregunta es al revés. ¿Cómo se podría demostrar que existe el Homo Economicus? Formulo así la pregunta porque si no también sería imposible demostrar que no existe el unicornio rosa invisible que tengo en la galería. 

Si el Homo Economicus existiese, se cumplirían las condiciones que hemos comentado al comienzo: 
  • Buscará siempre las soluciones más eficientes que le aporten el mayor beneficio
  • Evitará las decisiones que le ocasionen más riesgo o perjuicio
  • No tomará decisiones irrelevantes que le supongan un gasto de energía si no tiene unas probabilidades claras de beneficio
  • Si no tiene información suficiente para tomar una decisión, la buscará antes de decidir
Bien. Si esto fuese cierto nadie fumaría. Los avisos de las cajetillas son lo suficientemente claros y todo el mundo sabe a ciencia cierta que fumar mata, además de una forma bastante horrible y dolorosa.

Sin embargo, hace años estuve trabajando diseñando campañas de sensibilización contra las drogas, el alcoholismo y el tabaquismo dirigidas a jóvenes. Tanto las asociaciones como las instituciones públicas con las que trabajé lo tenían muy claro: decir que fumar mata le da igual a una persona joven. Lo que más preocupaba a los jóvenes, en especial a las mujeres, era el color amarillo que tomaban los dientes y los dedos al fumar y el mal olor

Gad Saad en "The Comsuming Instinct" nos explica como para un hombre joven, el mensaje de "fumar mata" le está incitando a fumar, ya que es un comportamiento de riesgo que la testosterona y el nicho reproductivo al que está enfocado promueven. "Si fumar mata y estoy vivo es porque tengo unos buenos genes".  

Si el Homo Economicus estuviese entre nosotros no habría consumo conspicuo. ¿Por qué pagar cientos de euros por una piedra que no se puede comer sólo porque brilla? ¿Por qué pagar decenas de miles de euros por un coche de alta gama cuando en autopista sólo se puede ir a 120KKm/h?  ¿Por qué pagar el triple por una camiseta sólo porque tiene un logo de una marca determinada y no comprar la misma sin logo aun cuando sabemos que ha sido hecha en la misma fábrica del este asiático?

¿Por qué Paul McCartney sigue casándose una y otra vez sabiendo que se va a divorciar a los pocos años y cada vez paga más? (Hay incluso alguien que ha emulado al H. Economicus y ha hecho el cálculo de lo que pagaría Paul por una forma de Leasing en lugar por una "compra" matrimonial).


Si el H. Economicus existiese, nos daría igual el color de piel, el acento o las creencias de las personas que nos rodean o que vienen a nuestra empresa a hacer una entrevista de trabajo. Sin embargo, todos sabemos que todo es mucho más difícil si no eres de "los de aquí".  

Las mujeres H. Economicus comprarían perfumes y artículos de belleza cuando los necesitasen, y se vestirían más o menos provocativas según a quién fuesen a ver, no dependiendo de su ciclo menstrual, como hacen las mujeres H. Sapiens. Al igual que gritarían cuando tienen el orgasmo ellas y no cuando lo tienen sus parejas.

Los niños H. Economicus estarían más tranquilos en un hospital esterilizado y cuidados por personal especializado que no por madres si experiencia, algunas incluso con problemas con la ley y en un ambiente nada esterilizado y siendo cogidos a todas horas. Sin embargo, esto no es así

El H. Economicus entraría en un McDonalds y pediría una ensalada sin salsa, una hamburguesa de pollo a la plancha y un agua porque sabe que las otras hamburguesas y los refrescos hiper-azucarados le van a subir la tensión, el colesterol, el ácido úrico y va a tener sobrepeso. Sin embargo, cada vez que entro al McDonalds no he podido ver ni a un sólo H. Económicus. Sólo había H. Sapiens

Dejémonos de tonterías. 

Los humanos, en primer lugar, somos mamíferos, y como tales, tenemos unas estrategias de búsqueda de pareja, de cortejo, de nichos reproductivos. A su vez, al ser secuencialmente monógamos con mujeres cuasi-monógamas y machos de bajo estatus monógamos y de alto estatus promiscuos, tendremos estrategias de guarda de pareja para evitar que todo el esfuerzo que hemos invertido en una pareja se vaya al traste.

Estas mismas estrategias de guarda de pareja son las responsables de los crímenes de género que pueblan nuestra sociedad. Si dejamos de ver al hombre como algo fuera del reino animal y conseguimos entender estos comportamientos, podremos llevar a cabo campañas y acciones de prevención, intervención y actuación efectivas que realmente disminuyan las muertes por celos y violencia de género

Si dejamos de vernos a nosotros mismos como androides y empezamos a vernos como humanos, habría menos mujeres embarazadas que se plantearían no dar el pecho a sus hijos para que no se les estropee el pecho, ya que entenderían la necesidad, tanto suya como del propio bebé, de comportarse como un mamífero. 

Vamos a repetirlo de nuevo: 

¡¡¡M-A-M-I-F-E-R-O!!!! 

Si no os queda claro, podemos cantarlo y todo: 

(You and me baby ain't nothing but mammals, so let's do it like they do on the discover channel)

Y además de mamíferos, somos primates super-sociales cuyo bagaje evolutivo ha tenido lugar en el África Subtropical en los últimos millones de años. Si entendemos esto, podemos hacer campañas de concienciación, acciones efectivas y legislación real en temas tan esenciales como el aborto, nutrición, racismo y xenofobia, prostitución y trata de blancas...

Ya es hora de poner al Homo Economicus en el lugar que le pertenece: a los libros de fantasía de economía que, como veis, parecen tener la misma base científica que El Señor de los Anillos.

¡¡¡Ohhhh!!! Ya estoy mucho mejor.