"¿Dónde vas con esa camisa? ¿No ves que no pega con nada de lo que llevas?"Si habéis mirado al espejo y aún no entendéis por qué no conjuntan tus zapatos y tu camisa, fíate de ella y cámbiate de nuevo. Es posible que ella pertenezca al 3% (hay quien dice que es hasta un 50%) de las mujeres que sí que vea la diferencia.
¿Todos vemos lo mismo? Pensamos que sí. Años de evolución han creado una configuración en lo más profundo de nuestro cerebro para poder identificar lo que vemos de una forma uniforme. Sin embargo, si vemos en el mundo animal, no todos los animales ven como nosotros. Para entender por qué tenemos que saber cómo funciona el ojo.
En el ojo tenemos dos tipos de receptores que nos permiten ver: los conos y los bastones. Los bastones son sensibles a las formas en blanco y negro y los conos son sensibles a los colores. ¿Pero a qué colores? Hay tres tipos de conos para tres colores (longitudes de onda) diferentes: rojo, verde y azul. Igual que los pixels de las televisiones o de los monitores de ordenador. Sin embargo, hay animales que sólo tienen dos tipos de conos, como los ratones, o que tienen 4 tipos de conos, lo que les permite ver también en la frecuencia de los ultravioleta.
Los 4 rangos de frecuencias que ven las aves.
Entonces, ¿si los humanos tenemos todos 3 tipos de conos vemos todos lo mismo? Si y no. En principio sí, si los conos que tenemos se excitasen todos con las misma frecuencias, pero aquí ocurre algo realmente interesante. Los hombres y las mujeres tenemos diferentes juegos de ADN. Los hombres tenemos un par XY y en las mujeres el par equivalente es XX, y da la casualidad (no tan casualidad como veremos al final del artículo) que los genes que determinan los conos de los colores rojo y verde están en la "X" este par de cromosomas sexuales.
Esta es la causa de que, si eres un hombre, sólo tengas un cromosoma con esa información y sea más fácil que seas daltónico si ese gen contienen una mutación que lo inhabilita. Sin embargo las mujeres tienen un par de ese mismo gen (uno en cada cromosoma X), por lo que si falla uno tienen el otro de reserva y son menos propensas a esta enfermedad.
Si no ves ningún número aquí la culpa es de tu padre (y de tu madre).
¿Pero si tienen 2 cromosomas con el mismo gen...? Aquí viene la parte interesante. Es posible que los genes de cada cromosoma sean ligeramente diferentes, haciendo que existan 2 tipos de conos para el rojo o para el verde (o para ambos) que recojan frecuencias ligeramente diferentes, haciendo que puedan captar en la práctica 4 frecuencias diferentes (tetracromatismo) o incluso 5 (pentacromatismo).
¿Por qué las mujeres pueden ver más colores? En los primates no es algo raro. En los primates del nuevo mundo es común que las hembras sean tricomáticas (3 colores) mientras que los machos son bicromáticos (2 colores). Lo curioso de esto es que esta capacidad extra de detectar colores aumenta de forma proporcional a la superficie de piel sin pelo en la cara de cada especie. Esto parece ser que ayudaría a la hembras a detectar los estados emocionales del resto de miembros del grupo mirándolos a la cara (y qué es el ser humano: un mono sin pelo).
No está del todo claro si, aunque haya mujeres que pueden distinguir un rango de colores más amplio que los hombre, su cerebro está listo para procesar una señal extra de color, aunque algunos estudios parecen demostrar que sí que son capaces de discriminar mejor colores en esos rangos.
Los colores que podemos ver no es la única cosa en la que se diferencia la herencia genética del padre y de la madre. Aunque pueda parecer lo contrario, hay multitud de aspectos en los que heredamos muchos más rasgos de nuestro padre (como el sistema límbico que controla las emociones y apetitos) o de nuestra madre (la estructura del neocortex que controla las emociones sociales y relaciones). Esto se debe tanto a la información de los cromosomas sexuales, como al ADN mitocondrial (que se hereda directamente de la madre y del que se han identificado 37 genes que intervienen entre otros en en la regulación de las funciones cerebrales y el tamaño del cerebro), la impronta genética (por la cual algunos genes se inhiben o se activan dependiendo de si vienen de tu madre o de tu padre) o la epigenética (que estudia como las condiciones ambientales determinan la activación o inhibición de genes en futuras generaciones).
Por eso, la próxima vez que vayáis a ver a un recién nacido, no os arriesguéis diciendo si la nariz es del padre, las orejas del abuelo o el meñique del tío Eustaquio. Hay una frase con la que acertaréis siempre:
"¡Ha sacado el neocortex de su madre!"Si queréis conocer más sobre como tu padre y tu madre contribuyen en tu genética, aquí tenéis un artículo que profundiza en estos aspectos, además del libro "Cuantos amigos necesita una persona realmente?" de Robin Dunbar (autor del que hablaré con más detalle en siguientes posts). También los enlaces de la Wikipedia ayudan a conocer algo más de este tema, de donde he sacado también las imágenes de este artículo.
Y por supuesto,
¡¡¡Feliz aniversario a Gregor Mendel!!!

Me quedo con el tema de los ratones con el síndrome de Rett que -al ser tratados- recuperaron su capacidad de producir niveles normales de la proteína MeCP2 disminuyendo así los signos de autismo que presentaba antes del tratamiento. Bueno... no, no sale aquí, pero tu artículo me llevo a esto otro...y me encantan esos "viajes que me provocas".
ResponderSuprimir¡Hola Juanma!
ResponderSuprimirMe alegro que te haya gustado el artículo.
¿Puedes poner el artículo de los ratones autistas?
¡Un abrazo!
El ejemplo extremo de la percepción de color es la gamba mantis, que dispone de 12 fotorreceptores de color diferentes (en lugar de nuestros 3). Además, sus ojos tienen unas láminas que son capaces de filtrar y polarizar la luz.
ResponderSuprimirhttp://lucesyfotos.es/blog/995/una-gamba-puede-mejorar-tu-camara
(no he encontrado otro post más científico, pero ahí se comenta)
http://en.wikipedia.org/wiki/Mantis_shrimp
ResponderSuprimirSupongo que debe haber una relación entre el número de diferentes receptores de frecuencia y:
- O el entorno y la capacidad para detectar comida/depredadores (selección natural)
- O perfeccionar la capacidad de encontrar un compañero/a más apto para la reproducción (selección sexual).
En todo caso, nunca discutas sobre moda con una gamba mantis ;)